Fecha 10 Clausura 08

 RIVER 1 – TIGRE 0

Se hizo escuchar
Sin hinchas locales en la popular del Monumental, el Millo volvió a ganar y se hace fuerte en la punta del Clausura. No jugó bien, pero tuvo su chance y no la dejó pasar. El colombiano Falcao, en el arranque del segundo tiempo, ganó en el salto y la acomodó de cabeza abajo. Fueron expulsados Ahumada y Morero.

 

Tarde fría en el Monumental. Porque el otoño parece que llegó para quedarse. Pero también porque la popular local estaba sin público por la sanción del Ministerio de Justicia tras los serios incidentes en Vélez. El calor podía llegar desde adentro, de la mano de dos técnicos que ya hacen historia en el fútbol argentino: Diego Simeone y Diego Cagna, con esquemas diferentes pero ofensivos. El equipo del Cholo salió a la cancha con un 3-3-3-1, con el regreso de Abreu desde el arranque. El Matador, que en el Apertura le ganó 4-1, apostó por un 4-4-2 que, vislumbraba una clara intención: ganar el medio y salir de contra.

River le metió mucho ritmo desde el comienzo. Pressing sobre los volantes de Tigre, y dos hombres bien abiertos: Alexis Sánchez sobre la derecha y Buonanotte por la otra banda. Vértigo, aceleración y pocas pausas para meter al visitante en su área. Sin embargo, la primera de peligro la tuvieron los de Victoria: Ayala avisó con un remate que pasó cerca del palo de Carrizo.

A partir de los quince, el monopolio de la pelota fue para los de Cagna, guiados por el exquisito Román Martínez. El Matador, muy ordenado en el fondo, dejó los miedos afuera y dominó el partido. Entonces, lógica pura, comenzaron a llegar las chances. A los 21, Ereros le ganó la posición a Cabral sobre el costado derecho de la defensa de River y quedó, casi sorpresivamente, mano a mano con Carrizo. Al ex Vélez le faltó decisión para vencer al arquero que salvó a su equipo. Tres minutos después, el que lo tuvo fue Ayala, quien recibió solito en el área chica y demoró la definición. Esta vez el que apagó el incendio fue Ahumada, arrojándose al piso.

Tigre hizo casi todo bien en la primera parte pero no le pudo sacar jugo a su momento. Tuvo varios córners a favor y no lastimó en ninguno (en uno de ellos Cabral metió la mano). ¿River? Flojito. Sus individualidades no brillaron y el equipo lo sintió. Apenas una llegada sobre el final: zurdazo de Abreu muy desviado.

En el entretiempo hubo lavado de cabeza en el vestuario local. Porque River salió con otra actitud a jugar la segunda parte. Se vio un equipo más activo. Con un Buonanotte que complicaba jugando bien abierto. Tras una falta al Enano, el Pitu Abelairas casi grita el primero. Pero su zurdazo dio en el travesaño ante un Islas vencido. Creció Buonanotte, imparable por momentos para la defensa del visitante. La habilidad del pibe se tradujo en tarjetas amarillas para los adversarios.

Rápidamente el local consiguió la ventaja. A los 5, el colombiano Falcao les ganó en el salto a todos, cabeceó a un rincón y abrió la cuenta en el Monumental. La contundencia al servicio de todos. Casi aumentan los de Simeone en una contra bárbara. Fueron tres toques, de área a área. El chileno Sánchez dudó en el momento de definir y Morero salvó a su equipo.

Entonces comenzó otro partido. Pompei amonestó dos veces a Ahumada en tres minutos, y River se quedó con diez a los 9. El Cholo no dudó: Ponzio para seguir aguantando en el medio por el insípido Abreu. Cinco minutos después, Morero lo bajó al chileno Sánchez y también se fue antes de tiempo. Una ingenuidad del defensor de Tigre. Mientras tanto, Buonanotte seguía haciendo de las suyas por la izquierda en un partido parejo, con pocas situaciones de peligro pero muchos centros sobre el área de River.

Augusto asustaba por la derecha. Pasaba bien al ataque, desequilibraba, pero no las terminaba bien. Enfrente, sucedía algo similar. El toqueteo de los jugadores del Matador moría en a puerta del área millonaria. Hasta Román Martínez rompió el molde. El volante inventó una linda jugada y tiró un centro que se fue cerrando. Suárez salto y no llegó. Ereros se tiró y no conectó. Fue lo más clarito del visitante.

River pudo aumentar en una contra de Alexis, pero su disparo se fue por arriba. Desde el banco, el grito desesperado de Simeone, pidiendo la hora. Con el pitazo final de Pompei, llegó la alegría para el Millonario. Que sigue arriba de todos. Que el jueves se juega la clasificación en la Copa. Pero que todavía debe y tiene que jugar mejor. Mientras tanto, gana, que no es poco.


VELEZ 2 - SAN MARTIN (SJ) 0

Silvame ahora

Equipo cuestionado en los últimos partidos. Murmullo crítico para cada bocha del goleador. Vélez le ganó con inteligencia a San Martín y el uruguayo les tapó la boca.

El gestito de Silva a los hinchas. El uruguayo no se olvidó de las críticas cuando festejó el segundo gol de Vélez.
 

Ese murmullo impaciente a veces no es justo. Esa intolerancia tenía más relación con los antecedentes que a la realidad del partido. Porque Vélez le ganó a San Martín antes de jugar aunque haya sufrido para conseguirlo. Porque Silva está para hacer goles y metió uno y medio...

El peso de las decisiones de un entrenador siempre está en discusión. En la elección de los jugadores, Tocalli arrancó ganando. Bustos salió del equipo titular para inyectarle más velocidad al medio sabiendo que esa línea del rival era ordenada, pero lenta. El otro acierto, quizá por necesidad, pero acierto al fin, fue el ingreso de Ponce tirándolo a Uglessich al lateral. El chileno entró para quedarse. San Martín atacaba con tres y él se hizo tiempo para marcar y salir jugando con pelota dominada. Hasta mostró buen pie en un tiro libre.

Tres triunfos consecutivos le habían dado oxígeno a San Martín y Quiroz no cambió su esquema ambicioso. El tema es que sin control de pelota, no alimentó las piernas inquietas de Bravo y ese tanque insoportable para defensores que es Tonelotto.

Ni siquiera cuando las llegadas eran parejas, pareció que a Vélez se le podía escapar. Conceptualmente lo estaba ganando y le faltaba resolverlo con goles, nada menos. Silbado y presionado por los últimos resultados, el equipo se recibió de paciente. Jugó a lo que quería jugar, sin apuros y ordenado. Y con un goleador, Silva.

El uruguayo escuchó cada comentario cuando tomaba la pelota. Sus movimientos, a veces poco ortodoxos tipo Palermo, despertaban risas filosas. Pero cuánto vale un delantero que va a buscar una pelota por si se equivoca el arquero. Finalmente la metió Plaza en contra, pero fue Silva el que no le permitió ni al defensor ni a Medrán resolver ese centro insulso sin dramas. ¿Cuánto vale un delantero que aguanta al defensor, engancha y define la historia? Silva se lo gritó a la platea (gestito con las manos de "hablen ahora") y la gente se la tuvo que bancar.

San Martín quedó en zona de Promoción y Vélez sueña con ser el del inicio del torneo. El orden, la planificación y el goleador invitan a la recuperación y al desafío: ¿a ver si me ahora me vas a silbar?

GIMNASIA (J) 1 - BOCA 2
Jesús, el salvador

Dátolo apareció en un momento complicado del Xeneize y anotó los dos goles de su equipo en Jujuy. Así, el conjunto de Ischia logró un triunfo clave y sigue prendido en el Clausura, a cuatro puntos del líder, River. Acuña fue expulsado en el Lobo, que descontó a través de Escalada. 

MARCA. Carranza encara ante el asedio de los defensores xeneizes.
 

Las victorias de Estudiantes y River le metían cierta presión a Boca. Que encima no venía justamente de una racha positiva. Dos empates al hilo en el Clausura y la derrota frente a Atlas, por la Libertadores, complicaban, en alguna medida, el presente xeneize. La cita era en Jujuy, donde Gimnasia esperaba con necesidades diferentes. Su principal urgencia, sumar para salir de la zona de descenso directo. La Tacita de Plata, el escenario en un domingo muy importante para ambos.

A la hora del fútbol, las falencias defensivas del equipo de Ischia resaltaron por sobre casi todo. Es que el Lobo, consciente de sus limitaciones pero con extrema confianza en sí mismo, fue a la carga con empuje y especial apuesta al juego aéreo. Apenas iban dos minutos, cuando Almada cabeceó solo a la salida de un tiro libre. La pelota salió por arriba, cerca. Y a los trece, un rechazo de Cáceres salvó con lo justo a un Boca que sufría mucho su propio desorden en el fondo.

Hasta ese momento, la participación de Gracián en la creación era prácticamente nula y tampoco aparecía Palacio en ofensiva. De hecho, tras una buena escalada de Dátolo por izquierda, el delantero bahiense tuvo una chance inmejorable para romper el cero. Increíblemente, sin marca y abajo del arco, la tiró cruzada y afuera. Lentamente, el Xeneize intentaba una recuperación y adelantaba sus líneas. Así, llegó una jugada polémica. Palermo definió bárbaro con un zurdazo que pegó en el travesaño y entró luego de un remate mordido de Alvaro González y el árbitro Pezzotta, a instancia de su asistente, anuló el gol por una inexistente posición adelantada del nueve.

Dentro de un trámite que era parejo con relación a las situaciones que creaba cada uno, Gimnasia sacaba una luz de ventaja en el manejo. Más claro y profundo, el conjunto de Omar Labruna contó con dos para abrir el marcador en cinco minutos. Arraya se escapó por izquierda y resolvió de zurda, al primer palo. Tapó Caranta. Y enseguida, después un nuevo envío aéreo, Luna metió un tremendo derechazo, apenas arriba. Sin embargo, Boca terminó mejor. Avisó con un cabezazo alto de Palermo y un tiro libre de Gracián que encontró bien ubicado a Nereo Fernández. Y, de cara al descanso, llegó la más clara. Zurdazo de Palacio al travesaño y pifia de Dátolo en el rebote.

La segunda parte arrancó con un cambio desde el vamos. Migliore reemplazó a Caranta, con una molestia. En lo futbolístico, ambos salieron a buscar el partido, a su manera. Luna estuvo a punto de batir al arquero recién ingresado con un derechazo potente. Muy cerca, por arriba. La respuesta llegó en los pies de Palacio, quien le dio cruzado y chocó con una buena reacción de Nereo. Finalmente, a los trece, Boca consiguió el alivio que necesitaba. Tras una buena combinación entre Gracián y Palacio, El Tano abrió hacia la izquierda, Palermo dejó pasar la pelota y Dátolo definió de zurda. Mateo barrió para evitar el disparo pero sólo pudo rozar el balón. El desvío complicó al arquero y la visita pasó al frente en Jujuy.

En desventaja, Gimnasia fue cayendo en una desesperación lógica y los dirigidos por Ischia contaron cada vez con más espacios para lastimar en ataque. Luego de un remate de Quinteros bien tapado por Migliore, Palermo cabeceó y la bola quedó en el techo del arco. A los veinticinco, Gracián exigió a Nereo Fernández con un tiro libre. Y dos minutos más tarde, Acuña fue expulsado por una falta sobre Palacio. Si bien fue fuerte y desde atrás, la roja directa de Pezzotta pareció un tanto excesiva.

La diferencia a favor en todos los planos tranquilizó a Boca, que comenzó a jugar con mayor soltura y libertad de tres cuartos de cancha hacia adelante. Dentro de ese panorama y como se podía esperar, el Xeneize convirtió el segundo gol. En una inteligente acción de derecha a izquierda, Palacio se la dio a Chávez, éste a Dátolo y el zurdo, como en el primer tanto, volvió a meter el sablazo ganador. Esta vez, la pelota se coló entre las piernas del arquero local. A ocho del cierre, la historia ya tenía pinta de resuelta.

Quedó tiempo para la ilusión jujeña. Porque Turdó peinó después de un centro a la olla y Escalada, como pudo, sorprendió a Migliore con otro testazo de emboquillada. El descuento le puso pimienta al final. Gimnasia presionó, fue con todo su amor propio a buscar el empate, pero no hubo caso. Boca terminó llevándose un triunfo trascendental, en un momento difícil, y no le pierde pisada a River, único líder del Clausura. 

RACING 1 - ARSENAL 0
Un canto a la vida
En el debut de Llop como DT, La Academia obtuvo su primer triunfo en el Clausura por un tiro libre de Franco Sosa que fue un poema. El equipo del Chocho jugó bien y mereció ganar por más goles en el Cilindro. Los de Avellaneda salieron de la zona de Promoción. En la visita fue expulsado Báez.

 

El promedio es la soga en el cuello de Racing. Juan Manuel Llop llegó a la Academia para hacerse cargo de esa granada sin seguro. Y el primer desafío era Arsenal en el Cilindro de Avellaneda. Era el debut del Chocho en un equipo en zona de Promoción y virgen de victorias en el Clausura.

Puso las cosas en su lugar Llop. No hizo magia, ni nada raro. El Chocho plantó dos líneas de cuatro bien marcadas. Le dio orden a Racing, algo que no lograba desde hace mucho tiempo un equipo cargado de urgencias. El 4 con el 11, el 3 con el 7, el 2 con el 9 y el 5 con el 10. Arrancó por el ABC. Y lo hizo bien Llop. Porque en el inicio Racing fue mejor que Arsenal.

Muy ordenado, con mucha presión en ataque y formando pequeñas sociedades, la Academia de Llop parecía que lo pasaba por encima a Arsenal. Sosa y Chatruc por derecha, Gonzalo García y Moralez por la izquierda, Bastía y Sánchez en el medio, Cáceres y Mercado en el fondo, y Sava y Avalos arriba. Orden y progreso. Faltaban las jugadas claras de gol, pero por la actitud y el buen juego que mostró Racing era inevitable para Arsenal que la pelota le llegara con peligro a Orcellet.

La primera fue a los 16, Moralez desbordó por izquierda y envió el centro para Sava. El cabezazo del Colorado se fue apenas afuera. La pelota era de Racing, claro dominador del partido en el primer tiempo. De Arsenal únicamente se vio algún intento del Papu Gómez. Aislado. Nada que Cáceres no pudiera controlar con un despeje de cabeza, o Matías Sánchez esterilizando cada gambeta rival. Arsenal corrió sin jugar muy preocupado por defender.

Racing ya merecía estar arriba en el marcador. A los 36, Matías Sánchez llegó al fondo por la derecha y envió el centro. Mosquera quiso rechazar, pero la pelota le pegó en la espalda a su arquero. Le quedó a Avalos, mansita en la puerta del área chica, pero el paraguayo se apuró y llegó destartalado para definir. Su zurdazo se perdió por encima del travesaño. Clarísima. Era un buen síntoma, el local llegaba con peligro porque jugaba bien al fútbol. El gol, después, llegaría solo.

Alfaro acomodó sus piezas en el vestuario. Porque en el segundo tiempo Arsenal se paró varios metros más adelante en el campo de juego. Pellerano sacó al equipo y Carrera comenzaba a gravitar por la derecha. Aunque todavía no le llegaba con claridad la pelota a Calderón. Primero con una falta de García sobre Carrera, después un tiro de esquina; el equipo de Sarandí se arrimaba a fuerza de pelotas paradas. Sin embargo, no se jugaba bien en el Cilindro. Se metía mucho en el medio y había poco juego asociado.

Y entre los que más metían y raspaban estaba el Polaco Bastía. Así, a pura fuerza y corazón, el volante rubio recuperó una pelota en tres cuartos de campo rival. Cuando se acercaba al área lo bajaron de atrás y Collado no dudó en cobrar el tiro libre en la puerta del área. Se acomodó la barrera, Moralez reclamaba la distancia, y por atrás tomó carrera Franco Sosa. El lateral sacó un remate fantástico, por arriba de los jugadores de Arsenal, que se acomodó con mucha rosca al lado del palo izquierdo de Orcellet. Golazo de Sosa, 1-0 y el alma otra vez en el cuerpo.

Un delirio infernal se produjo en la tribuna local. Los hinchas de Racing completamente locos de alegría por una victoria que se hace desear en el Clausura. Pero no había tiempo para festejos, todavía quedaba mucho y Arsenal, herido, iba por el empate. Bottaro entró por Carrera. Pero fue Avalos el que desbordó por la izquierda en una contra fugaz a los 21. El centro para Sava fue perfecto, pero el cabezazo del Colorado terminó desviados. Con el gol a favor, Racing mostró aplomo y gozó de una tranquilidad que hacía rato no reinaba por Avellaneda.

Se notó la mano de Llop de entrada en Racing. Y hasta se dio el lujo de hacer debutar a Franco Zuculini, que ingresó por Matías Sánchez que se fue con un golpe en el tobillo izquierdo. E inmediatamente Báez, que ya estaba amonestado, vio la roja y dejó al Arse con diez por hablar de más. El panorama era ideal para Racing, que además jugaba bien. También entró Bonet por Chatruc.

Fue pobre el intento de Arsenal por conseguir el empate. Y Racing mereció marcar más goles. Lo tuvo Avalos a los 35, después de un tiro libre. Y más tarde Zuculini no supo aprovechar un mano a mano que Orcellet se encargó de mandar al tiro de esquina.

Sólido hasta el final, Racing supo cuidar la victoria. La primera del Clausura, la que le permite salir del fondo de la tabla y de la Promoción. La que le permite soñar con la recuperación que lo posicione en el lugar que merece un club con tanta historia. Se fue Chocho Juan Manuel Llop. Con el triunfo en el debut y satisfecho por haber cumplido el objetivo inicial. Fue el primer peldaño, todavía le quedan muchos más a La Academia. Aunque la alegría de la primera victoria no se la quita nadie.


COLON 1 - HURACAN 0
Como para no gritarlo

Colón gozó un agónico gol al Globo que Mohamed ni amagó con festejar. Triunfazo del nuevo Sabalero. 

 

Una y mil veces había ido Colón. En 90 minutos hubo tiempo para que los palos dos veces y Barovero mil y una abortaran el grito. Hasta que apareció Ramírez, el de los goles agónicos, y fue locura. ¿Cuánto vale en este torneo de fantasmas del promedio? Oro, vale. Tres puntos, un empujón anímico y la consolidación de la creencia de que en este recambio de entrenador, Colón encontró la frescura necesaria para enderezar la historia.

Contra su querido Huracán, la estrategia de Mohamed fue invariable: ir para adelante. No cambió jamás. Con el Rengo Díaz o sin él. Intentando bien por los costados (con Romero y Chitzoff) o por el medio. Siempre con este nuevo Pirulo Rivarola (doble cinco que se suelta) como eje del paso defensivo-ofensivo, casi por sobre el rol prefijado del Rengo o del Maestrico González, uno con pocos minutos y el otro algo discontinuo. La herramienta más recurrente de cara al arco fue el remate desde lejos. Una búsqueda que hasta pareció estratégica: hubo remates peligrosos de Rodrigo Díaz, César González, Romero, Rivarola (en el travesaño) y Capurro (en un palo).

Todos le pegaban pero nadie sorprendía a Barovero. Era Barovero el que sorprendía con una respuesta global tan acertada como aquella noche contra Boca. Ninguna de sus atajadas fue espectacular, pero todas mostraron a un arquero atento y rápido para reaccionar. Fue el punto alto de un equipo que juega con el peso de la falta de gol. Lleva ahora 534 minutos sin convertir. Ayer pareció amenazante para Blázquez apenas durante un rato, sobre todo porque la zaga central local dudaba y por ahí se metió más de un Quemero a armar lío. Con el ingreso de un media punta (De Federico) por un nueve (Mendoza), el equipo de Ubeda perdió aún más presencia en el área y terminó sin una chance real de gol en todo el segundo tiempo.

El partido parecía haberse cerrado cuando Barovero le sacó un mano a mano a Rivarola tras una patriada passarelliana del cuevero Garcé. Pero no fe así porque había más. Iba a llegar Ramírez. El que venía jugando poco con Astrada. El de los goles agónicos. Como ante River para ganar un punto en el Monumental por el Apertura 06; como ante Boca para ganar el partido en el Clausura 07. En el último suspiro, festejó el Negro. Colón. Al que no le interesa ningún tipo de Promoción.
BANFIELD 0 - GIMNASIA (LP) 0
Yo a Llop te conozco
A tres fechas de haber echado al hoy técnico de Racing, Banfield sigue igual que como le reclamaban al Chocho: muy tibio. ¿Gimnasia? Ordenadito, intentó jugar.

 

El hombre tenía las manos en los bolsillos del camperón, y miraba, resignado, sabedor, hacia el campo de juego. El partido recién había terminado y los jugadores se iban como si estuvieran en un boliche y de repente les hubieran apagado la música. Entonces el hombre dijo, pese a su dolor: "Es lo que hay".

Y es lo que hay, nomás. Banfield y Gimnasia jugaron el fútbol que pueden entregar dos equipos de clase media trabajadora. Media baja, si nos apuran, y con la canasta familiar en alza y contando. Patiño, Cvitanich y Piatti, ustedes no lean esto, que no les corresponde: fue hartante ver el mareo que tenían casi todos los jugadores mientras pretendían entender cómo parir una jugada limpia de gol. Lo de Gimnasia acaso fuera más perdonable por la rápida lesión de Alonso, justo en una posición que luego nadie supo ocupar, y porque casi siempre intentó avanzar como equipo. Aún escalando el pozo de la era Muñoz, la visita puede decir que tuvo orden atrás (perdió un poco de arriba pero no le llegaron a Kletnicki), toque veloz en Yedro, traslado y gambeta en Piatti, y una tarde horrible en Villar. El hombre de la insólita barba empantanó unas cuantas jugadas (¿por qué no decir todas?), aunque Gimnasia -en realidad- jamás haya sabido gatillar. Vale un ejemplo para sufrir: solo ante Lucchetti, Neira se pensó marcado y se la obsequió al arquero.

Al equipo de Jerez, no obstante, le faltó la audacia que suelen dar unas cuantas copas de sí mismo. Alguien podrá decir que Banfield cumplió, que fue e intentó, que llegó y acaso mereció, pero díganle a ese alguien que su Banfield jugó mal. Galarza no llega al fondo, Broggi lo hizo una vez, a Vergara lo costó soltarse, Civelli bien gracias y Jairo fue el único que entendió lo fácil que es tocar y buscar la pared. Inentendible lo de Pavlovich, quien no aguanta la bola y tampoco ayuda a Cvitanich cuando el pibe corre, quita, se pelea, gambetea y gambetea hasta que debe entregarse al inevitable destino del solitario: si no tenés pase, olvidate, te la sacan.

En fin: Gimnasia reza (intenta rezar) un fútbol valiente, saludable, pese a lo que tiene, mientras que Banfield continúa igual que con Llop. Tibión, y a veces frío como la luna de ayer.

SAN LORENZO 3 - CENTRAL 1
¡A LA MIERCOLES!
¡Sexta victoria consecutiva del Ciclón y está a un pasito de la punta! Eso sí, para pelear en los dos frentes, como quiere Ramón, hay que ganar a mitad de semana. 

 
 

Nadie pretendía tirar del cordón más de la cuenta. Ni siquiera de la fina cuerda que hilvanó seis triunfos en fila. Tenso alegrón. En el Bajo Flores, hacer acto de presencia era una obligación moral.

Un apoyo, tal vez fuera de tiempo, pero necesario. Un anticipo. Fue un 3-1 a Central que no desató algarabía desatadas. El frío no lo permitía. La vigilia tampoco. Cayó en sábado el triunfo por esas cosas del fixture y la tele. Aunque no hubo mortal que se aventurase a enfriar el champagne a pesar de que River ya está ahí, a tres puntos, y Estudiantes, entre asteriscos, no puede terminar de despegarse del pelotón. Eso sí, en el mientras tanto, San Lorenzo aprovecha para pasarte el trapo con el cuerpo en presente y la cabeza en futuro. Espera a la linda pero no duda en bajarse a las medio pelo que se le aparecen en el camino. Y el sex appeal no es casual, lógico. El Ciclón no deja de sumar con un tridente ofensivo que defiende como pocos, combativo, con Bergessio vendado como una momia, ícono de un ataque que se desangra por la causa. Causa de fin de semana que debería generar el descorche contenido. Muy bonita la fiesta del Centenario, hermoso el jugadón del 1-0 (con bello taco de Alvadado, centro atrás de D'Alessandro y la definición de Gonzalo). Pero si en escasos cuatro días no le gana al Caracas, adiós octavos, adiós Copa, adiós sueños. A la miércoles. Plata tirada. O casi...

A no engañarse. Madelón es demasiado bueno. Acababa de perder un clásico, se bancaba el rumor de la guillotina, pero pretendía que su team saliera jugando cada bocha desde el fondo. Sin un conductor, claro. Anoche, el Negro Palma cumplía 50 años. Pero la pelota no le hubiese llegado nunca. Como a Zelaya, como a Arzuaga. Apenas los fierrazos de Borzani (gran descuento) y de Méndez para despeinarlo a Orión. Porque eso fue el Canalla. Un equipo partido que mereció más.
Le falló la puntería. También la estrategia. Y la fisonomía. Con ojos en la espalda, ni Bergessio ni Romeo ni D'Alessandro hubiesen sido autores materiales de un pressing demoledor. Así el doble cinco hizo showtime. Y se pinchó cuando metió la colita entre los centrales. Innecesariamente. Tal vez, bajó la persiana temprano, cuando Alvarez se llevó puesto al mismo Bernie que lo había dejado pagando en el 2-0 parcial. Y se dio el lujo de mover un banco que cotiza en euros. Bah, incluso a Emiliano D., el hijo de, cada vez más cerca del gol como San Lorenzo de la Sudamericana 08.

Porque sigue vivo en el Clausura aunque no deja de relojear más allá de la frontera. Ojeada superficial. Habrá un antes y un después del Caracas. No tiene otro objetivo más importante en su vida. El miércoles será polvo. O será pólvora...

 

OLIMPO 1 - INDEPENDIENTE 3

Un equipo bien bichi


El Rojo liquidó en un tiempo a un Olimpo deprimido y cortó el maleficio que lo perseguía al salir de Avellaneda. Y sí: fue para Borghi que lo miró por TV...
 

Festeja Rolfi su gol, el segundo. Fue la figura.
 

Olimpo e Independiente salieron a la cancha cargando cada uno con su estado de ánimo y el partido fue clarito: el Rojo, entonado con los aires optimistas que de por sí soplan cada vez que llega un técnico nuevo, pisó a su rival en el primer tiempo y en el segundo, aun regulando, pudo convertir el resultado en una goleada catastrófica para las cada vez menores esperanzas del aurinegro, que ya coquetea con demasiada frecuencia con su regreso a la B Nacional. Así, mientras Claudio Borghi analizaba por televisión los movimientos del equipo que empezará a dirigir desde la próxima temporada, Pepé Santoro se llevaba un tibio reconocimiento por haber puesto (otra vez) la cara en medio de la debacle y por haber terminado con una racha nefasta: la de diez partidos sin ganar de visitante que había heredado del locuaz Peter Troglio...

Es cierto que Independiente se abusó de un rival hundido en su depresión. La arrastraba desde el último partido, el que perdió en el descuento contra Gimnasia La Plata. Por eso, el mismo equipo que con más convicción que fútbol le empató a Boca, apenas un par de semanas atrás, ayer fue incapaz de levantar las piernas en el lapso en que se definió el pleito. Cuando reaccionó, en el segundo tiempo, la diferencia en la chapa era demasiado grande...

El Rojo, al trotecito, hizo tres goles en 17 minutos. Lúcido en los últimos metros y aprovechando los horrendos desajustes de la defensa de Olimpo, que fue partícipe necesario de que Germán Denis se reencontrara con un doblete: cuando sus compañeros tiraron el achique, Saavedra habilitó a todos en el primero y en el tercero. No por nada Saporiti (aunque tarde) lo sacó en el entretiempo. Es cierto que esas falencias fueron desnudadas por dos buenos pases entre líneas de Montenegro y de Fredes. Pero el ejemplo más claro de la diferencia anímica se vio en el segundo: si hay un equipo al que no deberían sorprender en una cancha chica, ése es Olimpo. E Independiente le convirtió el 2-0 en una jugada que comenzó en un saque lateral...

¿Fue Independiente una máquina? Para nada. Golpeó a tiempo y hasta pudo golear de contra. Pero cuando se defendió, mostró grietas en el mediocampo, sobre todo algunas surgidas en el segundo tiempo en los laterales, las que obligaron a varias salvadas providenciales en la última línea (en una, Gioda, aun sin tocar la pelota, se lesionó buscando tapar a un solitario Lujambio). Los desajustes no desaparecieron: sucedió que tuvo un rival que tampoco lo exigió demasiado. Y éste no es un detalle menor cuando está por desembarcar un técnico que prefiere una defensa con línea de tres. Pero arriba fue contundente. Y tal vez, a diferencia de la prédica que impera por estos días entre los técnicos, pueda rearmarse de adelante hacia atrás..


NEWELL'S 2 .- ARGENTINOS 0

Cazafantasmas


¿Descenso, Promoción? La Lepra aprovechó el embale del 1-0 a Central, le ganó a Argentinos y hasta se metió en la Sudamericana. Ah: está a tres puntos de River.

 

La pilcha, pese a lo tantas veces dicho, no es lo de menos. Caruso Lombardi apareció en el Coloso con la camisa al viento, siempre afuera del pantalón, la panza desbordante de confianza. Unos minutos después se lo pudo ver a Néstor Raúl Gorosito, de impecable traje color noche, bien oscuro, tan elegante como el juego que siempre dice profesar. Duelo estético, entonces, el que se veía y se venía, y claro triunfo del camboyano. Del de la camisa al viento. Del que jugó a los centros y así ganó. De este Newell's que pensaba en el descenso, el promedio y la Promoción, y hoy, con este 2-0, se metió en la Sudamericana (llegó a los 45 puntos y pasó a San Lorenzo, con 44, que esta noche juega ante Central; Argentinos se quedó en 42) y hasta le pisa la sombra al River líder de Simeone.

El duelo de estilos fue demasiado evidente en la noche rosarina. Por orgullo, por localía, por convicción, el equipo de Caruso salió a pasarlo por arriba al Bicho. Así, sí, sin medias tintas, a pasarlo por arriba, con la velocidad y la insistencia como sus mejores banderas. Preguntar, en este caso, a Cabrera y Formica: los volantes por afuera del local corrieron como locomotoras durante todo el partido, y siempre tenían el centro entre ceja y ceja. Lo de Cabrera, por ejemplo, hasta resultó cansador; en el ST, con el partido ya 2-0, siguió tirando centros pese a que ni Salcedo ni Da Silva estaban en el área. Porque en estos ejemplos, justamente, se vio la anomalía entre gustos e ideologías. Los dos jugaban con un 4-4-2 pero Argentinos insistía en tocar con mucha seguridad, siempre corto, lo que hacía que se empantanara una y otra vez, lo que le permitía a Newell's volver primero y ordenarse después, plantarse decidido a presionar. Lo que otras veces es un deleite para ver (corazón y pases cortos) anoche no funcionó: la dinámica leprosa le rompió la paciencia al Bicho.

Para que no queden dudas del apego del ganador a los centros, va un repaso veloz. Primero: bochazo de Cabrera a los 11 minutos del PT y cabezazo de Schiavi al palo. Segundo: otro centro de Cabrera y otro cabezazo, esta vez de Spolli, que pasó cerquita. ¿Más? Cambio de frente de Quiroga y derechazo de Cabrera. Y siga, siga el baile: apenas Brazenas cobró la falta que derivaría en el 1-0 (no hubo mano de Escudero), la hinchada festejó el tiro libre como un penal. Y.... a gritar mi amor. Ah, la segunda conquista también llegó por un tiro libre (no fue falta de Barzola a Da Silva): centro de Cabrera, gol del uruguayo.

Al revés de lo que Pipo quería para su equipo, el local le encandiló el destino a la visita. Y ya le había ganado, así, a Central. Y hasta se está olvidando de la Promo. Y está ahí de River. Y se le viene Boca...


ESTUDIANTES 1 - LANUS 0

El bueno


Tras dos empates por la Copa, el Pincha le ganó a último campeón de la mano de Verón y pelea en los dos frentes. 

 

Se acabó eso de terminar siempre igualados. Basta. Uno se tenía que plantar, viejo. Empate en el primer choque de la Libertadores, otra vez parda en la revancha, en esa noche fantástica del 3-3 en Lanús. Y llegó el bueno. Y fue para Estudiantes, precisamente, porque se iluminó uno que no es bueno, sino muy bueno: Juan Sebastián Verón, faro absoluto que no para de deslumbrar incluso cuando viene de un parate de más de tres semanas. La Brujita se enciende, juega, busca en el arco rival lo que no han podido cristalizar los delanteros. Y clava un golazo. Este Estudiantes ese tremendo, líder virtual del Clausura (el jueves le darían ganado el partido ante Racing) y con grandes chances de pasar de ronda en la Copa (el martes a las 21.10, vs. Cuenca).

Esa locura desatada cuando se moría el partido tuvo sólidos fundamentos: Estudiantes, sobre todo en el PT, mostró actitud y aptitud para ganarlo. Decí que sigue sin encontrar al nueve, al goleador. Y lo raro es que, aun sin contar con ese hombre que desarme los arcos rivales, pelea en los dos frentes. Lo que sería con más contundencia.

Sí, ayer volvió a fallar demasiado. A ese dominio absoluto en todos los rincones de la cancha le faltó profundidad. Por afuera tampoco aparecieron mucho Galván ni Pérez. El partido exigía eso, que rompieran al tibio Lanús por los costados, un Grana que jugó con la mitad de los titulares, con un ojo acá y con el otro en Uruguay, donde el martes se jugará la clasificación ante Danubio. El local necesitaba sí o sí de alguien que desequilibrara, y eso lo aportó Verón, quien ya no sólo debe armar juego, sino que tiene que hacer los goles. Justo la Brujita, que había pedido seguir en cancha porque había hecho una excelente lectura del desarrollo, tal vez sabía que el asunto lo definía alguien distinto.

Esta vez, todo fue felicidad. Aunque para animar los dos torneos, habrá que seguir buscándole la vuelta a esa falta de recursos debajo del arco. Juego hay, sin dudas, y del bueno.

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