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  René     René Orlando Housemaneman
René está asustado. Supone que tiene cáncer, la enfermedad que causó la muerte de sus padres. Orgulloso de ser villero y enamorado del fútbol, derramó su odio hacia Passarella, cuestionó a Bilardo, revalorizó a Menotti, elogió a Bielsa y se puso en la otra vereda de Maradona. Para él, la pelota se mancha.

1 –¿Quién es René Houseman? Un simple ser humano que tuvo la suerte de ser jugador de fútbol. Fui un jugador, sólo que tuve la fortuna de llegar a integrar una Selección.

2 –¿Con qué brindaste el 31 de diciembre? –Con gaseosa.

3 –¿Con cuánta plata te agarró el corralito? ¿Qué corralito? En el chiquero me agarraron...

4 –¿Fuiste a algún cacerolazo? No, sólo estuve viendo uno desde la puerta de mi casa, en Libertador y Echeverría. Comparto la bronca de la gente, pero no me animé a agarrar la cacerola porque me da vergüenza.

5 –Si los saqueos a los supermercados te hubieran agarrado antes de ser futbolista, ¿hubieras ido a arrasar las góndolas? Seguro. ¿Qué querés? La gente se muere de hambre. Pero no justifico a los que se afanan televisores para después venderlos. Eso es de chorros.

6 –¿Quién tuvo la culpa del fracaso en Francia 98? Passarella. No sabe dirigir ni parar a los jugadores en la cancha. El tipo ése no sabe nada de fútbol.

7 –¿Qué pensaste cuando obligó a los jugadores a cortarse el pelo? Que era un pelotudo. Cuando Passarella jugaba era un asqueroso y ahora se hace el fino con lo del pelito corto. Dejame de joder. Ponía mierda en los picaportes, era un hijo de puta. Ese tipo no existe.

8 –¿Nunca volviste a hablar con él? No, ni me interesa. Cuando más lo necesité no me ayudó. Una vez le pedí algo de guita para el entierro de mi madre. Pero no supo tirarme un centro pasado y me dio la espalda en uno de los momentos más jodidos de mi vida.

9 –¿La tarde de tu despedida fue “el día perfecto”? Sí, no podía pedir más. Me emocionó ver la cancha llena, no lo esperaba. Encontrarme con compañeros que no veía hacía muchos años me puso muy contento. Fue uno de mis días más felices.

10 –¿Quién esperabas que fuera y faltó? El más grande. No sé por qué no fue. Yo lo quiero mucho a Diego, pero me defraudó. Habrá tenido sus razones...

11 –Ese día se recaudaron cerca de 35 mil pesos, ¿qué hiciste con el dinero? ¡Qué no hice! Me compré cosas, pagué deudas, arreglé parte de mi casa... De esa guita no me queda ni una moneda.

12–¿Quién fue el que mejor te marcó? El Conejo Tarantini.  Me sacaba del partido con el chamuyo. Era terrible. Me decía un montón de cosas, yo me volvía loco y me iba para la otra punta porque no me lo bancaba.

13–¿Te da bronca que Huracán no te ofrezca algún cargo en el club? Me ofrecieron, pero no lo acepté. Querían que dirigiera las inferiores, pero no quise porque estaba Jorge Batet, que es el dirigente al que más odio. El me cortó el subsidio que yo tenía de Huracán. Eran 50 mangos por semana y me los bajó. Ese tipo nunca me quiso.

14–¿Cuándo nació tu amor por Huracán? Porque de chico eras de Boca... Eh, pará, no me deschavés... Sí, es verdad, era de Boca y tenía a Rojitas como ídolo, pero cuando arranqué en Huracán le empecé a agarrar cariño y terminé haciéndome fana del Globo.

15–¿Cómo fue jugar en Sudáfrica? Muy lindo, aprendí mucho. Quedé fascinado con los negros. Una de las cosas que me volvió loco fue el fútbol femenino. Ver jugar a las minas fue algo espectacular.

16–¿Pero qué cosas aprendiste? Algunos secretos del inglés, sobre todo tres frases: “One wine, one beer y one scotch” (un vino, una cerveza y un whisky).

17–¿Qué significó Menotti para vos? Todo. Me dio confianza y la posibilidad de jugar en la Selección. Pero más que nada me dio cariño. Fue un padre para mí.

18–¿Cuántas veces tuvo que ir a buscarte a los partidos de la villa? Una sola. Yo estaba sentado en el banco. Se acercó y me dijo: “Houseman, ¿qué hace acá?”. Yo le contesté: “¿Qué quiere que haga? Mire cómo la mueve el wing nuestro”. Claro, en la villa yo iba al banco porque al otro día tenía que jugar en Huracán. Era consciente, mirá vos...

19–Cuando andás todos los días por Excursionistas, ¿ninguno te reprocha tu paso por Defensores de Belgrano? ¿Qué me van a decir? Si cuando era pibe me fui a probar a Excursio y me rajaron porque decían que era muy villero. Todo bien, Excursio es mi casa, pero nadie me puede decir nada.

20–¿Y cómo te tratan en Defe? No, ahí fui declarado persona no grata, igual que Saviola y Copani. No sabés el problema que me hago, ufff... no duermo.

21–De todos los trabajos que tuviste, ¿cuál fue el que menos te gustó? ¿El que menos me gustó? En realidad, lo que nunca me gustó fue trabajar, así de simple. Laburé de todo: fui sodero, cadete de farmacia, carnicero, verdulero. Lo que más me gustó fue el trabajo en la carnicería. Ahora soy un experto cortando carne.

22–¿Te gusta cómo juega esta Selección? Me encanta. Me gusta cómo los hace jugar Bielsa. Porque el Loco va al ataque con cualquiera y en cualquier lado. El equipo tiene mucha personalidad.

23–Si Bielsa fuera tu técnico y te dijera: “Houseman, corra en forma transversal hasta conseguir la recuperación del traslado de su compañero”. ¿Qué harías? No le entiendo nada, me voy al vestuario. Chau, que se quede hablando solo. No le duro ni dos días.

24–¿Qué cosas encontrás en común entre esta Selección y la de tu época? La disciplina. Menotti era un tipo que se fijaba mucho en eso. Y parece que Bielsa también.

25–¿Houseman podría ser un “extremo derecho” de esta Selección? Si lo es Caniggia, ¡¿cómo no podría serlo yo?! Sin desmerecer a Claudio, que a los 35 años es un gran jugador.

26–¿Huracán o Excursionistas? Nooooo, ésa no te la puedo responder. Me quedo con los dos.

27–¿Por qué, cuando terminó el Mundial 78, pediste disculpas por tu actuación? Porque sentía que había defraudado a la gente. No jugué como esperaban. El problema es que estaba demasiado entrenado. Pizzarotti nos mataba. Pensaba que si entrenábamos más íbamos a rendir mejor. Y era al revés. Por lo menos conmigo.

28–¿Qué sabías de lo que estaba pasando en el país en ese momento? No sabíamos nada, yo no tenía ni idea.

29–¿Qué opinás de Videla? Una mancha negra para el gobierno.

30–¿Llegaste a saludarlo? Sí. Y hoy estoy arrepentido.
 31–¿Te sorprendió lo fácil que se le dio a Argentina el famoso 6-0 con Perú? De raro no hubo nada, por lo menos nosotros no nos enteramos. Igual, ellos a los 15 minutos pegaron un tiro en el palo. Y después Argentina apretó el acelerador. Como hicimos seis podríamos haberles metido quince. Perú no se dejó pasar por encima; nosotros los pasamos por arriba.

32–¿Por qué fracasó la Selección del 74? Porque fueron muchas figuritas a mostrarse para que los vieran en Europa.

33–¿A quiénes te referís? No, ni en pedo te doy los nombres.

34–¿Tu peor momento en el fútbol? Cuando estuve en River, sin dudas. Me faltó suerte y también continuidad. No me pude adaptar al equipo y me tuve que ir. Una lástima.

35–¿Por qué creés que algunos clubes están al borde de la quiebra? Porque los dirigentes roban. No es ineficiencia, es afano. Así los chorros se llenan de guita.

36–¿Qué sentiste el día que murió Perón? Una tremenda tristeza. Me acuerdo de que me largué a llorar. Lo viví a la distancia porque estaba con la Selección en Alemania, disputando el Mundial. En ese momento me quería volver, pero todavía nos faltaba un partido y nos tuvimos que quedar.

37–¿Lo llegaste a conocer en persona? Sí, en la Quinta de Olivos, cuando fuimos con Huracán a retirar un premio que nos entregó él personalmente. Me dio la mano y me dijo: “Usted es el famoso Houseman...”.

38–¿Y vos le contestaste: “Y usted es el famoso Perón”? Nooo, hubiese sido una falta de respeto.

39–¿Qué opinás de Lilita Carrió? Que tiene que bajar unos cuantos kilos. En vez de hablar boludeces la gorda tendría que dedicarse a entrenar.

40 –¿Te aburre el fútbol actual? En general, el fútbol me gusta. Es lindo para la vista. Lo que pasa es que Bilardo mató a los wines. Aburrió el fútbol con sus volantes carrileros y esas cosas raras que inventó.

41–¿Cómo era la vida en la villa del Bajo Belgrano? Vivir ahí fue lo mejor que me pasó. En ningún lado estaba tan tranquilo como en la villa. Yo era un pibe feliz al que no le faltaba nada. Me pasaba el día entero pateando contra el paredón.

42 –¿Qué significa para vos ser villero? Muchas personas critican a la gente de la villa; para mí, es un orgullo. Siempre voy a ser villero. Y lo digo sin drama: soy villero a muerte.

43–¿Es verdad que en la villa te decían “cerdo” porque te gustaba jugar en el barro? Sí, me decían cerdo, pero no por el barro sino porque era un sucio... No me bañaba nunca, sólo cuando llovía. Si había jabón, mejor; si no, como venía.

44–¿Cómo fue la relación con tu padre? A pesar de que estuvo conmigo, no llegué a conocerlo por su enfermedad. Sufría parálisis, demencia, casi no le podía hablar. Me hubiese gustado saber más de él.

45–¿Es verdad que sólo por una maestra eras capaz de terminar los estudios? Sí, por la señorita Leticia, la de segundo grado. Estaba bárbara. Si la seguía viendo me quedaba a vivir en el colegio. Pero no la tuve más y largué.
 46–En una época se decía: “Arqueros boludos, wines locos”. ¿Coincidís que para ser wing había que estar un poco loco? Sí, es verdad, había que estar loco para bancarse solo en la punta. La pelota no llegaba nunca y te volvías loco de soledad.

47–¿Quién te echó de River? No me echó nadie. Las cosas no me salían bien y decidí irme.

48–Siguiendo con River, ¿te gusta Ramón Díaz como técnico? Es muy capaz. Tiene un gran plantel y suerte. No cualquiera dirige ese equipo, eh. Hay que estar...

49–¿Por qué cuando se grababa en Excursionistas la serie RR. DT., con Carlos Calvo, te ofrecieron ser actor y no agarraste? Iba a actuar haciendo el papel del dueño del buffet, pero llegué tarde, como siempre, y ya habían conseguido un reemplazante. Lástima, algunas monedas hubieran entrado.

50–¿Por qué tu hijo Diego no siguió tus pasos como futbolista? Pienso que le pesó el apellido y largó. Es un jugadorazo, zurdo. Siempre hablábamos de la posibilidad de que fuera futbolista. Yo le decía que le metiera para adelante, pero la decisión fue suya.

51–¿Hay caretas en el fútbol? Hay bastantes, cada vez son más. Tipos que se mandaron flor de cagadas y después la van de inocentes. Está lleno. También está lleno de cagones, pero no me preguntes nombres, porque tampoco voy a dar.

52–¿Cuándo fue la última vez que tuviste miedo? Ahora. Sí, ahora tengo miedo.

53–¿A qué le tenés miedo? Tengo miedo de morirme. Estoy con problemas, dolores estomacales... No sé si es cáncer o qué. Los médicos no me dicen nada. Pero yo la paso mal, aparte mi viejo y mi vieja murieron de cáncer. Hace bastante que estoy con este miedo.

54–¿Los médicos te dijeron que tenés cáncer? Estoy esperando que mi médico vuelva de vacaciones porque estoy muy preocupado. Ya el año pasado estuve con esta preocupación. Me hice varios análisis, pero no me detectaron nada. No sé, no sé, esperemos...

55–¿Cuándo fue la última vez que tomaste alcohol? Hace 13 años.

56–¿Ni una gota? ¿Ni una cerveza? Nada. Me lo prohibió el médico y dije basta. Hoy veo una botella y no se me mueve un pelo.

57–¿Cómo te recuperaste de la bebida? Estuve internado 22 días en el Hospital Durand. Me llevó mi hermana. Yo pensaba que iba a estar un rato y después me volvía. ¡Pero estuve tres semanas! Me asusté y dije: no tomo más. Si no hubiera estado internado, por ahí hoy seguía chupando...

58–¿Qué cosas te quitó el alcohol? Muchas. En lo futbolístico, las piernas. Hubiese jugado muchos años más. Y en lo personal me perdí la oportunidad de ver crecer a mis hijos. Decí que me interné, sino hubiera seguido chupando como un loco.

59–La verdad: ¿cuántas veces jugaste borracho, borracho? Una sola, contra River, por el Metro 77. Me fui a la madrugada de la concentración al cumpleaños de mi hijo y volví borracho a las 11 de la mañana. ¿Y qué querés? Había baile y a mí me encantaba. Cuando aparecí los dirigentes no querían que jugara, pero yo les dije: “Esperen que me duermo una siesta y después vemos”. Me dormí dos horitas, salí a la cancha, metí el gol, pedí el cambio y me fui a dormir. No daba más. Perdimos 2-1.

60–¿Creés que en estos tiempos algún jugador se animaría a salir a la cancha en ese estado? No, ahora la tele está más encima del jugador. Pero a mí me ayudó estar en pedo para hacerle ese gol a Fillol. No sé bien por qué, pero me sirvió.
 61–¿Viste el partido homenaje de Diego? Sí, un rato. Fue bárbaro.

62–¿Pensás como él que la pelota no se mancha? La pelota nunca debería mancharse, pero se mancha. La manchan los dirigentes chorros y los jugadores que le pegan de punta y para arriba.

63–¿Es cierto que en Huracán te hacías el lesionado para poder dormir una siesta y dejarle el lugar a los suplentes? Para dormir, no. Lo hacía para que los otros muchachos jugaran y cobraran el premio. Yo con los pibes era bueno, así podían juntar unos pesos. Pero, ojo, nadie lo sabía. Era algo mío.

64–¿Cómo es  hoy un día en la vida de René Houseman? Me levanto tarde, al mediodía. Me quedo por el barrio y los sábados voy a ver a Excursionistas. Pero generalmente me quedo en casa todo el día mirando televisión. No hago nada.

65–¿De qué vivís? De lo que la mutual de futbolistas me paga y de una ayuda de Néstor Vicente.

66–Entre todas tus fugas de las concentraciones, ¿cual recordás más? Me iba cuando no me cumplían con alguna parte del contrato. Ojo, no me escapaba, me iba por la puerta. Si no me pagaban lo que prometían, chau.

67–¿Alguna vez te recomendaron ir al psicólogo? Sí, un dirigente de Huracán. Fui, pero no me gustó. Ahora está internado el pobre psicólogo.

68–¿Por qué, en toda tu carrera, dejabas plantado a último momento a los clubes que te querían contratar? Nunca dejé plantado a nadie. Cuando no estaban claras las cosas me quedaba en mi casa. Pero nunca prometí y no cumplí.

69–¿Qué tipo de mujer te gusta? La que tengo: Olga, mi esposa.

70–¿Y sacando a tu esposa? Jessica, mi hija.

71–¿Y sacando a la familia? Todas.

72–¿Sos de mentir mucho en el truco?    

–Sí, miento mucho, diría que bastante, pero sólo en el truco. Acá no, eh.

73–¿Ortega es el Houseman del 2002? Sí, un jugadorazo. Me gusta un montón.

74–Pero hace un par de años dijiste que era una calesita... Está bien, pero cuando se sacó la sortija dejó de ser calesita.

75–¿Crespo o Batistuta? Bati, sin dudas. Por su capacidad goleadora y su potencia. Crespo no me gusta. No lo veo como un jugador. Ese pibe tendría que ser actor...
 76–¿Ves a tus compañeros del 78? Muy poco, sólo si nos cruzamos casualmente. No nos hablamos para encontrarnos.

77–¿Ya no existe el amor a la camiseta? No, ahora existen el amor al bolsillo y a los billetes.

78–Sacando a Passarella, ¿a quién no te bancás del ambiente? El único quilombo es con él. No existe. Pero con el resto está todo bien.

79–¿Alguna vez te hartaste del fútbol? Nunca. Fue lo más lindo que me pasó en la vida. Jamás lo tomé como un trabajo, para mí fue siempre una diversión.

80–¿Cuales son tus vicios actualmente? El cigarrillo. Me fumo un paquete y medio por día.

81–¿Qué pasó en 1980 cuando una mujer te acusó por violación? No pasó nada, todo mentira. Me comí el garrón de tener que pagarle un montón de guita a una cualquiera. Fue sólo para sacarme plata.

82–¿No tenés miedo de que Huracán se vaya a la B? No, Miguel es un técnico que sabe mucho y lo va a salvar del descenso.

83–¿En algún momento el alcohol te llevó a convertirte en un tipo violento? No, violento no, pero era de reaccionar mal. Gritaba, insultaba. Pero no fajaba ni violaba minas, eh.

84–¿La última vez que lloraste? Hace más de un año, cuando mi hija se fue a vivir a Córdoba con su familia. La extraño mucho. A ella y a mi hijo, que está en el Sur.

85–Algunas definiciones: Diego Maradona. Dios.

86–Julio Grondona. Uno de los dirigentes más capaces e inteligentes del fútbol.

87–Mario Kempes. Un gran goleador.

88–Miguel Brindisi. Un monstruo. Un señor.

89–Eduardo Duhalde. Ojalá sea la persona que sepa gobernar y nos saque adelante.

90–¿Te gustaría ser técnico? No me siento capacitado. Para eso hay que saber manejar un grupo. Me gustaría ser el ayudante de campo de un buen técnico. 
91–¿Hasta dónde llega la droga en el fútbol? Nunca vi a nadie falopearse en un vestuario. Nunca.

92 –¿Alguna vez te ofrecieron plata para ir a menos? Jamás. Siempre me dieron guita para ir a más.

93–Si te encontraras con la lámpara de Aladino, ¿qué tres deseos pedirías? Que Huracán salga campeón, que las cosas me vayan bien en el resto de mi vida y que mi familia siempre tenga salud.

94–¿El alcohol es una lucha de todos los días o lo gambeteaste del todo? Gracias a Dios, ya lo superé. No se me cruza por la cabeza tomarme un vaso de vino.

95–¿Te pagaron bien por aparecer en la publicidad de DirecTV? Sí. Igual sólo me quedaron cincuenta centavos.

96–¿Y quién fue el que mejor actuó? Yo, sin dudas. Estuve fenómeno. Los peores fueron Ortiz y Fillol, un desastre, je. Pero nos cagamos de risa.

97–¿No te viste medio ridículo bailando con esas remeras viejas? ¿Ridículo con tres lucas en el bolsillo?

98–¿Te arrepentís de algo en tu vida? De nada. Yo tengo un dicho que mantengo en cualquier circunstancia: “El que se arrepiente en la vida, pierde”. Lo hecho, hecho está. Y más a los 48 años que tengo hoy.

99–Cuando llegues al cielo y te encuentres con el Barbudo, ¿qué te va a decir? Nooo, olvidate. Me saca a patadas en el culo. ¿Qué querés? Con las cosas que hice en la tierra...

100–¿Te queda alguna cuenta pendiente? Sí, ésta. Paguen el sánguche y los cafés que no tengo un mango.

Carlos Carlos BabingtonBabington
El presidente de Huracán y cien respuestas a fondo en tono bien futbolero, como no podía ser de otra manera. Lo malo y lo bueno del Globo, su amistad con Basile, cómo se fue de River, sus años en Alemania, donde querían que jugara y trabajara...

1- Juega Argentina en River y la gente canta “el que no salta es un inglés”. ¿Te sentís aludido? -No, yo soy bien porteño, ¿qué te pasa?

2 ¿Cuándo nace el apodo? -De pibe me decían Lavandina, porque era rubio blanco. Y en algún momento apareció el “Inglés”, porque mi abuelo nació en Londres, pero no recuerdo ni quién ni cuándo me lo pusieron.

3 ¿Por qué te peleaste con Brindisi? -Temas personales, nada que ver con el fútbol. Desde 1981 no nos hablamos. Ni quiero hacerlo.

4 ¿La designación de Basile revaloriza a los técnicos “vagos”? -Si siento orgullo de pertenecer a este clan es por eso, porque son todas mentiras. Tendríamos que ver qué es trabajar en el fútbol. Cuando jugaba en Colombia, el técnico Ochoa Uribe estaba separado y se quedaba a vivir en el club, hacía todo doble turno. Les daba una pelota a los jugadores y los tenía boludeando ocho horas y comentaban: “Mirá cómo labura este tipo”. Decían que Labruna no trabajaba y fue un genio para elegir jugadores. ¿Qué es lo más importante de un técnico? Saber elegir los jugadores y sacarles el mayor provecho. A nosotros nos tildaron de vagos, por las antinomias Menotti-Bilardo. Que bolicheamos mientras el otro estudia con la computadora. Esto pone un poco las cosas en su lugar. No sólo a Basile, porque yo no me puedo quejar: de los 20 años como técnico, si pasé 5 sin trabajar, es mucho. Dirigí River, Racing dos veces, Huracán cuatro.

5 ¿Es verdad o mito que se la pasan tomando café y whisky? -Whisky yo no tomo. Ahora, que nos gusta salir y hacer sobremesa, ninguna duda. La sobremesa de fútbol de La Raya es de toda la vida. Yo me casé muy joven, y mis primeras peleas de matrimonio fueron porque me quedaba en La Raya escuchando embobado a Pipo Rossi, Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano y al Nene Rial hasta las cinco de la mañana. Yo era un pibe de 20 años y para mí eso era la Biblia, escuchar a los dioses del fútbol. A veces la ronda empezaba en el almuerzo y se extendía hasta la cena, hacíamos doble turno. Somos bohemios, el fútbol tiene esas raíces.

6 Si se quedaban hasta la madrugada, no practicaban a la mañana... -Esas son exageraciones, nunca fue así. A Coco le tiraban los cubitos del whisky y pasó a ser el rey de la historia.

7 Los jugadores le dejan guita a los técnicos para jugar: verdadero o falso. -Hace unos años me desayuné que un jugador había firmado un contrato por 60 mil dólares y le daban 40, porque el técnico le dijo que si no le dejaba 20 no lo llevaba. ¿Sabés quién era el técnico? Yo. Me enteré porque después hice amistad con ese jugador. ¿A cuántos jugadores les dirán lo mismo y el DT no está enterado? Entonces, ¿sabés lo que hay que tener en este ambiente? La frente alta y saber que te comportás bien, porque seguro debe haber jugadores que les dan a los técnicos y técnicos que les dan a dirigentes. También hay gente decente. Tengo el orgullo de haber dirigido siempre por derecha. Y nunca le di nada a nadie para que me llevaran a ningún lado.

8 Huracán ganó una encuesta como el sexto grande, ¿qué puesto ocupa hoy? -Cuando los jugadores venían al club, yo como DT, les decía: “De Huracán para arriba hay cinco equipos; para abajo, mil”. Hoy, hay un poco más de cinco, reconozco que nos han pasado unos cuantos. Tendremos que darles alcance otra vez.

9 ¿Por qué creés que te eligieron en River como DT? -No fue casualidad. Gané el ascenso con Huracán en el 90, hicimos un campañón en el 91, gané el ascenso en el 92 con Banfield, terminé segundo del Apertura 93 con Racing y eso me catapultó a River, más allá de que Pizzarotti hablara bien de mí o que tenía un amigo en común con el dirigente Traversone.

10 ¿Y por qué creés que te echaron? -No me echaron, me fui. De calentón, porque si la piloteaba, me hubiera quedado. Habíamos decidido en conjunto tirarnos a la Libertadores porque Passarella recién asumía en la Selección y se nos llevaba nueve jugadores. Y en la Libertadores estábamos en cuartos de final. Un día me junto con los dirigentes para definir los refuerzos, entre los que estaba Ramón Díaz para iniciar su tercera etapa como jugador, y me dicen que había cierto malestar por la derrota contra Boca. Entonces les planteé, de calentón: “Si no me quieren, me voy”. Y me fui. A mí me hizo dos goles Tchami, me tengo que matar...

11 ¿Por qué querían que te fueras? -Yo venía de reemplazar a Gallego, y Davicce le dijo que tenía las puertas abiertas del club. Era tan así que varias veces vino a comer a la concentración con nosotros. Y cuando se aburrió de la Selección, fue y le pidió a Davicce que lo llevara a River de vuelta. Davicce aprovechó mi derrota con Boca y lo quiso traer. Pero en el ínterin, Passarella lo agarró a Gallego: “¿A dónde te creés que vas? Vos te quedás conmigo”. Y agarraron a Ramón Díaz, que ya estaba arreglado para jugar, y lo metieron como DT. Y al final es Ramón el que le termina cagando la vida a Gallego. El destino.

12 ¿Quién te falló? -Davicce y Gallego, los dos. Por eso les grité el gol cuando le cagamos el campeonato en nuestra cancha. Sería un tarado si no reconozco la capacidad de Gallego como DT, pero los únicos dos torneos que perdió, se los saqué yo. Los dos con Huracán, con goles de Derlis Soto. Otra vez el destino.

13 ¿Los jugadores pueden voltear a un DT? -Todo puede pasar en el fútbol, pero siempre me jacté de tener un buen vínculo con los planteles. Tenía una relación espectacular con Francescoli, Almeyda, con casi todos. Esa versión de que me voltearon los jugadores la divulgó alguno para desviar lo otro.

14 ¿Ese mazazo de River te cortó una carrera ascendente como DT? -Fue un click. Yo tuve dos clicks. El otro fue en el 2001: tras el episodio en River, volví a ascender a Huracán, hice un campañón en la “A” y me llamaron del Mallorca, que estaba para jugar la Champions. Me llevó Caamaño, el representante de Cúper. Me tuvo una semana en un hotel con otro nombre, y sobre la hora cayo un tal Krauss y se quedó con el lugar. Fue el otro click, cuando estaba a punto de cumplir el sueño de dirigir en Europa.

15 ¿Qué es lo que más te sorprendió de lo que viste ahora en Huracán? -La dejadez de la cancha, la sede y La Quemita. En la sede hay agujeros en los techos, roña acumulada hasta en los trofeos de la presidencia, indigentes durmiendo en el contorno de la cancha. Y La Quemita es Siberia, no tiene ni gas.

16 ¿Cuál es la clave para hacer una buena presidencia? -Si Huracán no tuviera la deuda que tiene, de 10 millones de dólares, es un club manejable. El problema es el arrastre: todo debe pasar por el juzgado de la convocatoria. Hoy vendimos a Grimi en 600 mil dólares, pero esa plata ni la vimos: se la llevó el juez y 200 mil van para levantar inhibiciones. Acá hay que poner el inodoro en el baño y la mesada en la cocina, como decía el Flaco. Esto era tierra de nadie, cada uno hacía lo que quería y nadie daba cuenta de nada. Hoy, Huracán tiene la necesidad imperiosa de vender jugadores: es el único recurso para pagar sus deudas. Siempre, desde Brindisi y Babington para adelante, vivió de los jugadores del club. Esperemos que esta corriente siga.

17 ¿Cómo fue el click para pasar de DT a dirigente? -Por estar un tiempo largo sin trabajar, porque veía cosas en el club que no me gustaban, porque tenía una mala relación con la Comisión Directiva. Y porque la idea siempre estuvo. En Huracán pasé de hincha a jugador, de jugador a técnico, y de técnico era lógico que pasara a dirigente. No sé si eran éstos los tiempos, pero iba a pasar. Huracán respira fútbol y yo creo saber un poco más de fútbol que algunos que hicieron desastres: desde hacer jugar al equipo con camiseta negra y tela adhesiva en la espalda hasta mentirles a los jugadores. De fútbol entendemos todos, pero no saben todos.

18 ¿Cuál es la diferencia? -Un hincha puede entender si el dos jugó mal o si fue offside; ahora, saber lo que hay que hacer con un equipo, cómo manejarlo, eso no lo saben todos, es propio de la profesión. Yo puedo entender qué es ser periodista, pero no sé resolver en el día a día.

19 ¿Te volcaste a la política porque no recibías ofertas como DT? -Tuve ofertas, pero uno debe elegir el camino. Y sentía que no podía pasar de River a un regional. Me llamaron del Nacional B, y cuando me hablaron de Atlético de Tucumán, del regional, con todo el respeto por Atlético, me agarró una cosa... En el Nacional B sólo podía dirigir Huracán y como no me iban a llamar, dije: “Largo, y lo que tenía para más adelante lo hago ahora”. Mi postulación era inevitable. Pero es cierto: dirigiendo no me volcaba ahora a esto, la lucecita del técnico no se apagó.

20 ¿Un amigo como DT no es peligroso? -Si la palabra amigo es real, tiene que ser todo para bien. Yo tengo que saber ubicarme y Chiche (Sosa) me da margen para charlar de fútbol.

21 ¿Cómo es un día en tu vida como presidente? -Desde que dejé de dirigir, en 2003 con Chacarita, hacía deportes todos los días: jugaba al tenis, pádel y gimnasia aérobica. Es lo que más extraño. Desde que asumí, vivo para Huracán, pero me tengo que organizar. Porque si no cuido mi salud, no voy a poder. Hoy arranqué a las 9, a las 10 estaba en la cancha porque jugábamos un amistoso, a las 11 fui al banco para cerrar la venta de Grimi, estuvimos hasta las 3, de ahí fui a ver a un empresario por un jugador, a las 4 entré al club y me quedo hasta las 11. La idea es que pueda liberar la mañana, hacer un alto para comer con mi vieja, y estar en el club de 3 a 11.

22 Siempre fuiste un tipo frontal, ¿ahora tenés que ser más político? -Así dicen. No entré a Huracán por la política, ni me da orgullo ser político, pero debo armonizar. Cuando sos DT, de última jugás la tuya y los únicos que te tienen que responder son los jugadores. Acá debo responderles a los más de mil que me votaron.

23 Como DT habrás visto grandes desastres dirigenciales, ¿qué fue lo peor? -Yo viví una etapa gloriosa en venta de jugadores y bochornosa en la plata que ingresó al club. Dirigí desde Barijho a Lucho González, pasando por Sixto Peralta, Montenegro, Casas y Calandria. Fueron 20 millones de dólares que por el club ni pasaron. Eso también me llevó a participar.

24 ¿La caída de Huracán simboliza la decadencia de un barrio? -Corren a la par, lo que no dilucidé es quién levantará a quién. Trataré de que Huracán levante al barrio.

25 De los últimos 20 años, Huracán estuvo casi la mitad en la B. ¿Se transformó en un club del ascenso? -Para nada, Huracán tiene estructura y convocatoria de la “A” y por eso no puede sobrevivir en la “B” con lo que recauda. Tiene la necesidad imperiosa de ascender, pero de guapos no vamos a subir, lo vamos a hacer jugando. La historia es la historia, no se compra. Y Huracán es un equipo grande en la historia del fútbol. Un grande devaluado.

26 Pero se acostumbró a jugar en la “B”. -Por eso la gente no se banca más: no aguanta más la categoría, no aguanta más la cargada, no aguanta más jugar con Defensa y Justicia, con respeto lo digo. Tiene un estadio, un barrio y una historia que lo avala.

27 ¿Cuánto recauda Huracán en la “B”? -Por televisión, 350 mil pesos por año, y en la “A” estaría cobrando 4 millones. Por la camiseta, 250 mil pesos y en Primera sacaríamos 800 mil. Son diferencias abismales.

28 ¿Cuánto cobra de prima un jugador de Huracán? -¡¿Qué primas?! No existen. Salvo primer contrato, los sueldos oscilan entre 2 mil y 15 mil.  La mayoría está en los 5 o 6 mil pesos por mes. Y premios, sólo por ascender.

29 ¿Quién te enseñó el juego de meterte el faso prendido en la boca? -En el secundario, con 13 años, jodíamos con esas boludeces: apagábamos el cigarrillo con la lengua, cuando quedaba chiquito lo tragábamos y lo sacábamos. En la tele me agarraron en un partido y no lo hice más,  me dio vergüenza. Es increíble, pero todavía hoy mucha gente se acuerda de esa imagen.

30 ¿Fumabas siendo jugador? -Empecé a los 14 años, a escondidas de mi viejo, y dejé hace tres, cuando me empecé a sentir tan mal que dije: debo tener fuerza de voluntad. Y ahora me pasa todo lo contrario: no puedo ver un cenicero con cigarrillos, los tiro a la basura.
31 ¿Te escondías de los técnicos para fasear? -Fumaba delante de los técnicos, pero cuando correspondía, como después de una cena. Eran otras épocas, hoy es casi imposible.

32 Si como DT veías a un jugador fumando, ¿qué hacías?- No los veía, porque hoy se cuidan más. Una vez, buscaba en la concentración a Cúper para decirle algo y entré de golpe a su habitación. Yo soy muy cuidadoso de eso: fui jugador y sé que a los jugadores a veces hay que dejarlos solos. Entré, Cúper atinó a guardar el faso abajo y empezó a salir humo. Le dije: “Héctor, no te hagás problemas, yo no me enojo”.

33 ¿Por qué los jugadores tienen que quedarse solos a veces?- En ocasiones uno debe tomar distancia, por ahí se quieren reunir para hablar cosas de ellos, o para fumar, por ejemplo. Por eso nunca hay que entrar de golpe.

34 ¿Jugar el ascenso es más fácil o más difícil que en la “A”? -Cuando vas bajando de categoría se da la lógica, todo es menor: el estadio no es de Primera, el césped no es de Primera, el árbitro, los accesos, y el fútbol también. Por eso creo que con jugadores de Primera en puestos claves, se puede ganar el ascenso. Yo utilicé esa receta y logré tres ascensos. En el primero con Huracán 90, traje a Cúper y a Garré, y los meché con pibes como Mohamed y Quiroz. En Banfield, hice lo mismo, con el Negro Herrero, Puentedura, Stafuza e Higuaín. En el segundo del Globo traje a Fabián Carrizo y Moner y con Lucho González y Casas fue muy parecido.

35 ¿Ahora apuntaste a lo mismo?- Sí, por eso trajimos a Ubeda, Cristian y Leo Díaz, tipos con experiencia para que manejen la situación desde el fondo y que arriba jueguen los pibes.

36 El jugador más parecido a vos que viste. -Gorosito. Lo mejor que tenía yo era la pegada. Pipo también, pero con derecha.

37 ¿Cuál es la clave de una buena pegada? -Viene de nacimiento, a mí nadie me enseñó a patear. Al contrario: 20 técnicos me quisieron enseñar a patear con la derecha y nunca pude aprender. Me tenían pateando contra el frontón y me terminaba fastidiando porque le pegaba muy mal.

38 ¿Cómo era Basile de compañero? -En el famoso Huracán del 73, Coco venía atrás de muchos en técnica, pero era el líder lejos. Sabía manejar el carácter y el tiempo de cada uno. A mí me puteaba porque sabía que yo reaccionaba; a Avallay, en cambio, lo trataba como una niña porque sabía que si lo puteaba, se caía.

39 ¿Cómo demostraba su liderazgo? -Es una personalidad como la de ahora, avasallante. Atemorizaba a los contrarios y era capaz de pelearse por un compañero. El día que salimos campeones, Rivero, un uruguayo de Gimnasia, le dijo algo y a la noche, en vez de ir a festejar el primer título en la historia del club, fue a buscar al Negro a un boliche. Coco transmitía mucho, y cuando las cosas venían mal, imponía su respeto.

40 ¿Imaginabas hace dos años que Basile podía volver a la Selección? -Coco tiene una capacidad como pocos y es un tipo muy popular en cuanto a su forma de ser, está identificado con el fútbol de la gente, con el argentino. Y justo ahora, cuando hace un par de años se quería ir a la mierda, cuando no estaba convencido de agarrar Boca, al final le vienen todos los reconocimientos. Así es la vida: en 30 años como DT no ganó ni un torneo local, y ahora arrasó con todos. Esto es el broche de oro de su trayectoria. En el Mundial 94 el equipo era una máquina, todos sabemos lo que pasó, y el Coco nunca abrió la boca, se la comió y esperó esto.

41 ¿Quería dejar todo? -Sí, y varios amigos, entre los que me incluyo, lo convencimos de seguir.

42 ¿Cómo nació la amistad? -Coco vino a Huracán en el 70, pero ya éramos compinches de salida de antes, cuando parábamos en el Bowling de Caseros y Rioja. Se hicieron amigas las familias, salíamos siempre juntos y cuando nace mi hijo, Marcelo, en Alemania, le pedí si quería ser el padrino. Hoy, Marcelo es muy compinche del hijo del Coco.

43 ¿Qué aprendiste de él? -Nunca traté de copiar, sino de absorber lo que veía. Y siempre quise tener la capacidad del Coco para llegar al jugador. Es frontal y simple. Que no haya ganado un título local hasta el año pasado es una contingencia. Yo tuve técnicos que eran unos fenómenos y no ganaron nada y otros mamarrachos, que tenían suerte y mojaban un título.

44 ¿Los fenómenos? -Un técnico al que nunca entendí por qué no le iba bien en ningún lado, un tipo con una capacidad bárbara, es Cayetano Rodríguez. Sabe un montón, pero no sólo que no ganó un título sino que le fue muy mal en casi todos lados. No lo entiendo.

45 ¿Mamarrachos? -Y... prefiero no nombrarlos, porque voy a quedar mal gratis, pero que hay mamarrachos que salieron campeones sin merecerlo y que no te dejaron nada, no tengo ninguna duda de que existen unos cuantos.

46 Coco te dio empujón para empezar como DT, ¿no? -Sí: fue en 1984, Marchetta se le había ido a Córdoba y me ofreció entrar como su ayudante. Empezamos en Vélez, donde perdimos la final del Nacional contra Argentinos, y después ascendimos con Racing. En el 86 ya me largué solo. Y en el 90 me llamó para que dirigiera las selecciones juveniles, pero venía de ascender a Huracán y tenía un compromiso con la gente del club. Al final fue Mostaza.

47 ¿Qué te sugiere el nombre “Carlos Gardel Fútbol Club”? -¡Qué lejos vamos! Palomino, un delegado de River, me sacó de acá enfrente, del Parque Patricios, y me llevó a River. Me robó, porque estaba por fichar para Huracán. Y tenía ese equipo de baby que jugaba en el Luna Park, televisado por Canal 7. Jugaba con Ghiso, con Daniel Labruna, el hijo de Angel ya fallecido que fue muy amigo mío, Anzarda y Merlo.

48 ¿Cómo pasaste de River a Huracán? -Me dijeron que era muy flaquito y no me ponían. Como yo quería jugar, y quedé libre por no jugar un año, me fui. Estaba en la Octava.

49 Tu debut en Primera. -Fue en 1968, contra el Tenerife, en una gira por Europa. Me hizo entrar Pipo Rossi en el segundo tiempo. Estaba tan nervioso, que las primeras tres pelotas me pasaron al lado y no las pude agarrar. Pipo gritaba: “Nene, ¿vos calzás 32?”

50 Debutaste en el 68 pero el que te dio continuidad fue Menotti en el 71. -Todos los técnicos decían que jugaba bárbaro, pero no me ponía ninguno y estaba por rajarme. Larrosa me consigue una oferta para ir a Guatemala, y justo cae Menotti. Me dijo que me conocía y que iba a ser el conductor. Me pidió que me pusiera bien físicamente. Y que me iba a poner.

51 En ese primer partido la habrás descosido. -Me dieron diez fechas. Casayouz era el juez, no me lo olvido más. Hice la del boludo que debuta: protestas, tumulto, le tiraron una patada de atrás al juez y echó al primero que tenía adelante. Ni lo había tocado. Por suerte, a la vuelta, Menotti me puso de nuevo.

52 Te pidió que te pusieras bien físicamente porque te gustaba mucho salir de noche, ¿no? -Me gustaba salir; mucho, no. Salía, pero hasta los jueves. Fui un buen profesional. Ibamos a un boliche tradicional, El Establo, donde no había caballos, precisamente, sino yeguas (risas). Venían todos los jugadores, era un boliche de café, copas, reuniones y chicas. Hoy creo que no existe un boliche así, con tanta onda.

53 ¿Qué recordás del primer contacto con Menotti? -Desde el 67, Huracán tuvo a Renato Cesarini, Pipo Rossi, Pedernera, Zubeldía y Faraone. Y detrás de estos cinco monstruos vino César Luis Menotti, un tipo de 33 años que no existía, del que decían que venía por un negociado. Sólo se sabía que era ayudante del Gitano Juárez. Los jugadores estábamos en guardia, pero de a poco El Flaco fue tejiendo, el segundo año trajo un par de refuerzos y en el 73 puso la frutilla del postre con el Loco.

54 Definí a Huracán 73. -El equipo que más se acercó al gusto popular de los argentinos. Sintonizaba la onda que le gusta a la gente: gambeta, toque, caño, sombrero, pared, desborde. Al final del torneo se fueron Brindisi, Houseman y Avallay a la Selección, y cuando faltaron los tres que la metían, se nos complicó. Llegamos con la soga al cuello y fuimos campeones porque Boca, nuestro perseguidor, perdió.

55 ¿Quién es el mayor ídolo en la historia de Huracán? -De los que yo vi, Houseman. De lo que dice la historia, Masantonio.

56 ¿Houseman jugaba borracho o también es mito? -El Loco ha jugado en pedo, sí, pero no hay que multiplicar por diez. Lo hizo en el ocaso de su carrera, con algunos dirigentes que se imponían sobre el médico, que no quería firmar la planilla. El se escapaba a la villa y volvía en pedo, lo metían debajo de la ducha, y a la cancha. Un acto criminal. Un día me rebelé, y les planteé a los dirigentes que si ponían al Loco así, yo me iba. Al rato me fueron a buscar, porque habían cambiado de opinión. Ese día, contra Boca, terminó debutando el Turco García. El Loco fue lo más grande que vi, mejor que Maradona.

57 ¿Por qué Argentina no fue campeón en 2006? -Nadie jugó mejor que Argentina, pero este Mundial fue raro, salió campeón un equipo que, del pelotón de candidatos, era el último. En estas copas, si no jugás como Brasil en el 70, estás supeditado a un penal a favor o un penal en contra. Y fuimos inferiores en los penales.

58 ¿Pudiste hablar con Mohamed luego de su accidente? -Hablé con la señora, y coincidimos en que al Tony le han llenado la cabeza conmigo. Yo lo tuve de jugador, éramos amigos, pero se ofendió porque no lo traje en el 2002. Habló mal de mí, pero son cosas que puedo entender. Nos vimos el otro día y nos merecemos una charla, pero ahora hay que dejar pasar esto. Pensar lo que le tocó vivir en Alemania me aterra.

59 ¿Qué vas a hacer con la barra? -Apretaron feo a varios jugadores. Si son hinchas de verdad, tendrán que colaborar, porque el club está en una situación complicada. Estoy dispuesto a sentarme a hablar con ellos. No sé, supongo que no estará bien que lo haga, pero lo haré.

60 ¿Vos fuiste barra de Huracán, no? -Sí, pero otra cosa. Nos juntábamos los días de partido, yo tocaba el bombo. Disfrutaba y por ahí nos peleábamos con algunos a trompadas. No pasaba de eso. De visitante íbamos en los camiones playeros, que no tenías de dónde agarrarte. Me cortaron dos cosas: el hecho de empezar a jugar en la Tercera y la muerte del chico Héctor Souto, la primera en el fútbol, en 1967.

61 ¿Estuviste en la cancha ese día? -Justo ese día tenía que jugar un campeonato en Pichincha y llegué tarde a la cancha. No estaba la barra, y me dijeron: “Rajá para Luna que hubo quilombo”. Después me enteré cómo fue. En esa época las dos hinchadas entraban por Luna, los visitantes pasaban por debajo de la hinchada de Huracán e iban para el otro lado. Parece que este chico de Racing cargó, le dieron una patada en la boca del estómago y murió asfixiado. El único que cayó fue un compañero de mi división, que no había ido a jugar y acababa de cumplir 18 años. Se comió tres años en Devoto. Lo tenían en buenas condiciones, pero se comió tres años.

62 ¿Eran de apretar a los jugadores? -Ni teníamos contacto con los jugadores. No sé bien cuándo empezó eso de la barra metiéndose con los jugadores. Cuando me fui a Alemania, en el 74, no existía; cuando volví, en el 78, sí.

63 ¿Quién era tu ídolo? -El peruano Miguel Loayza. Y terminé jugando con él.

64 ¿Por qué renunciaste en Platense, tu primer club como DT? -Siempre fui muy calentón. Y cuando terminó un partido, la barra hizo una emboscada y le pegó mal a Novarini, un defensor. Lo que más me indignó fue que un dirigente cerró una puertita para que no pudiera entrar la policía a socorrerlo. Me fui a la mierda.

65 ¿Nunca tuviste miedo por las amenazas que recibiste en Huracán? -No. Me preocupaba por mi vieja, que vive en Patricios y le pintaban la casa poniendo “traidor” cuando me fui a Racing. Pero, para mí, esto es folclore, no creo que nadie mate a nadie.

66 ¿Sufriste apretadas jodidas? -Como jugador una vez vinieron a copar la parada en la cancha, hubo un par de manotazos al aire y se acabó. Como técnico, una vez la pasé muy fea en Racing. Las circunstancias de la vida. Se me había muerto un perro, y le había prometido a Memé, mi hija, que le iba a comprar otro. Me dijeron que compre en lugares abiertos y había uno por Pasteleros, donde nos entrenábamos. Le dije: “Vení conmigo a la práctica y después lo compramos”. Era la época de Lalín contra Destéfano. ¡Mamita! Estaba saliendo del predio y se me metió un barra adentro del auto. Con chumbo, una apretada mal: que te vamos a matar, que la concha de tu madre. Me asusté por mi hija... Después fuimos a comprar el perro.

67 ¿Por qué duraste cinco partidos en Chacarita, en 2003? -Me dijeron que tenía que poner a un jugador que había comprado Barrionuevo. Renuncié, claro.

68 ¿Te agarraste a piñas con compañeros? -Con varios, siempre por alguna patada en las prácticas: Candedo, Galván...

69 ¿Y con dirigidos? -No, porque tengo otro rol. Por ahí te dan ganas, pero no podés. A Villarreal lo metí en una pieza y le dije: “No te veo bien con el tema de la rodilla, no te voy a tener en cuenta, pero de acá para afuera digo lo que vos quieras”. Me agradeció y apenas me fui, salió a matarme. Un traidor.

70 Los jugadores que más te ayudaron. -Fabián Carrizo y Cúper, muy buena gente.

71 ¿Por qué perdiste el Apertura 93/94 con Racing por un punto? -Fue un error dirigencial. De Vicente era la figura, su préstamo vencía el 31 de diciembre, y las últimas cuatro fechas fueron a febrero del 94. El club francés se avivó y pidió un fangote para renovar el préstamo, justo había aparecido Kiki Galarza, y Destéfano dijo que nos quedáramos con Galarza. Yo le dejé en claro que eran dos cosas distintas. Estoy seguro que con De Vicente éramos campeones.

72 ¿Y todavía puteás a Dalla Líbera por haberse hecho expulsar contra Ferro? -Fue una chiquilinada. Metimos el 2-0 y se puso a revolear la camiseta en el medio del campo. Lamolina le sacó la segunda amarilla, nos descontaron, se desgarró Quiroz y se vino todo abajo. Nos empataron 2-2 y perdimos la punta. Con el tiempo, Lamolina me pidió perdón. El juez debe pensar en el espíritu del reglamento, no en la regla fija, y el Loco  jamás quiso sacar ventaja.

73 ¿Te fuiste de Racing por gritar un gol de Huracán? -No grité un gol, pero fue una de mis boludeces. Por eso digo que Huracán me dio más dolores de cabeza que satisfacciones. Yo era DT de Racing, y unos amigos míos me pidieron ir a ver Español-Huracán a Español. Cuando Huracán empató, uno de mis amigos gritó un gol, pero lo gritó bien, tranquilo. De atrás empezaron: “Babington, la concha de tu madre…”. Batalla campal, había que defenderse o cobrar. Me sacaron en patrullero, y cuando salía, vino Ríos Seoane a los gritos pidiendo que me lleven detenido. Me metieron en la comisaría hasta las 11 de la noche. A las diez me llamó Destéfano, los hinchas de Racing estaban haciendo quilombo en la sede porque se habían enterado. “Tranquilo, Juan –le contesté– este garrón me lo como yo, avisá que renuncio”. Y me fui.

74 ¿Por qué no te renovaron como DT de Huracán después del campañón del 2000/01? -Fue un tema personal con Batet. Yo tenía grandes chances de dirigir al Mallorca y me fui con su consentimiento a Europa, me demoré unos días y nombró a Piazza. Después de ascender al equipo y de hacer una gran campaña en la primera temporada, no había motivos para no renovar. El sabía que le podía dar resultados, pero por ahí para otras cosas no le servía.

75 ¿Te equivocaste en agarrar la última vez Huracán, en 2002? -No. Agarré un equipo deteriorado, intenté probar con los pibes, y después Buenaga me echó a los dos partidos.

76 ¿Cuál ascenso de Huracán gozaste más? -El primero era mejor equipo, con Mohamed, Delgadito, Quiroz y Cúper. El segundo fue un equipo de hombres, con Moner, Erbín, Carrizo, el paraguayo Cáceres.

77 ¿Qué destacás del ascenso con Banfield? -La primera rueda de Banfield fue lo mejor que me pasó como técnico en cuanto a la interpretación de lo que yo quería. Con Puentedura, Stafuza, Higuaín, Sanguinetti, Lenguita, el Negro Herrero, el santiagueño Roldán (un monstruo), Wensel y Delfino.

78 ¿Tu vieja sigue yendo a la cancha? -Desde que dejé de jugar, no va más. Me pide que no me haga mala sangre. Tiene 76 años.

79 ¿Casi jugás en Inglaterra? -Me quería el Stoke City, del legendario Gordon Banks. Fui allá, me entrené, me querían sí o sí, pero nunca aparecieron los papeles de mis abuelos. Fuimos al famoso Foreign Office y nada. Me quedaba pateándole a Banks, y como vio que le pegaba bien, me invitó varias veces a comer a su casa.

80 ¿Cuánta plata te ofrecían? -Ehhh, creo que mil dólares de sueldo y dos mil por el pase. (N. de R: dato correcto).

81 ¿No te da bronca la fácil que la tienen algunos chicos para irse a Europa? -¿Sabés que contesto a eso? Que Tucho Méndez murió en un geriátrico y fue diez veces más que todos nosotros. Así es la vida. Hoy valdría mucho más plata que entonces, pero no me puedo quejar.

82 ¿Y qué recordás de tu experiencia en Alemania? -Jugué cuatro años en el Watescheid 09, un equipo semiprofesional que no existe más. El presidente ejercía un poder muy grande sobre los jugadores y los hacía trabajar en la fábrica; a mí nunca me pudo convencer.

83 ¿Cómo fue llegar al Mundial 74 sobre la hora? -Se lesionó Avallay en la gira previa y viajé al final. Llegué a la concentración para cenar. Después de la comida Cap dio el equipo para el debut y me puso como titular. Eso marca el descontrol.

84 ¿Igual jugaste para Huracán las finales contra Boca y Central? -Fue una decisión muy personal. Justo me habían convocado y Menotti me dijo que lo del Mundial era demasiado importante como para arriesgar, pero habíamos hecho un esfuerzo grande, yo soy de Huracán, así que arriesgué y por suerte no me lesioné.

85 ¿Esperabas jugar el Mundial 78, siendo Menotti el DT? -Claro, pero se portaron como alemanes que son: lo que se firma, se cumple. Menotti viajó y me dijo que si venía a jugar a Argentina, iba a tener la chance, porque de afuera sólo iba a traer a Kempes. Me quedaba un año de contrato y no me quisieron dar a préstamo.

86 ¿Quiénes son los amigos que te dio el fútbol? -Basile primero, Carrascosa, Carlitos Leone, Erbín, Fabián Carrizo, Cúper…

87 ¿A Bonavena lo conociste? -Eramos compinches, salíamos a bolichear con él y el Coco.

88 ¿Sos promotor de boxeo? -No, represento con unos amigos a un boxeador, Julio Domínguez, pero es un pibe. Lo bancamos y tenemos un porcentaje de la bolsa que cobra.

89 ¿Boxeo, burros o fútbol? -Siempre el fútbol.

90 ¿Cómo son las mesas en Rond Point y en La Raya? -Las mesas de La Raya son eternas. Es una mesa futbolera porque es un boliche futbolero de toda la vida. Aparte, hay un grupo que hace el preliminar en Rond Point para tomar algo. Es una mesa de amigos: Chiche, Merlo, Daulte, Basile, Pistola Vásquez, a veces voy yo.

91 ¿Coincidís con Merlo en que se puede tener sexo sólo hasta el lunes? -Un tipo casado no tiene problemas si lo hace el viernes. Ahora, si se trata de una aventura con una piba, que no es solo encamarse, sino tomar, salir y acostarse tarde, hasta lunes, martes y por ahí andamos.

92 ¿Los dirigentes eligen a los técnicos sólo por lo que saben o importan otras cosas? -Deberé corroborar con acciones lo que pensaba cuando era técnico y tenía dirigentes buenos y malos. Uno de los mejores fue Destéfano: no me preguntaba cómo formaba el equipo, y cuando venía la mala, me defendía. Ese es el dirigente que yo quiero ser con el técnico. Ojalá lo logre.

93 ¿Qué son los códigos del fútbol? -Si yo mando a un jugador a marcar el segundo palo y el tipo va al primero y nos meten un gol por el segundo, si no tuviera códigos lo mando en cana públicamente y digo que la culpa la tuvo Fulanito. Los códigos no me permiten hacerlo, me la tengo que comer, después lo agarro solo y lo mato. Los códigos deben existir.

94 Definí a Renato Cesarini. -Un maestro al que agarré de chico. Un tipo de otro tiempo. Se volvía loco cuando le pegabas mal a la pelota, venía con unos zapatos de mil dólares y te enseñaba dándole a la pelota o se ponía a hacer abdominales con un traje italiano.

95 Passarella.- Un tipo derecho, conmigo se portó bien. Después nos dejamos de frecuentar.

96 Grondona. -Tiene un brazo político increíble. Casi no lo había tratado, recién ahora tuve dos reuniones y me felicitó porque era la primera vez que un tipo de fútbol llegaba a presidente, tuvo una predisposición bárbara conmigo.

97 ¿Te arrepentís de haberle dejado en bandeja un título a San Lorenzo, cuando le ganaron 3-2 a River? -Me da mucha bronca, pero tengo las cosas claras: soy un profesional del fútbol y los jugadores no son hinchas, eran profesionales que jugaban para Huracán.

98 ¿Y vos cómo separaste al hincha del profesional? -Primero, es imposible decirle a un equipo que salga a perder. Segundo, ése era un grupo bárbaro, que estaba a un paso de clasificar para la Mercosur por primera vez en la historia. Había un incentivo. No podés hacer nada, por ahí rezás para que te ganen, pero los jugadores no piensan así.

99 ¿Vos interiormente no querías que ganaran? -Por supuesto: un verdadero hincha de Huracán no puede querer que San Lorenzo sea campeón, pero profesionalmente debía actuar distinto. Los jugadores sabían todo, y estaban expectantes de lo que les podía decir.

100 ¿Cómo se entiende que hayas tenido problemas en Huracán, donde fuiste protagonista de las tres vueltas olímpicas del club en el profesionalismo? -El único tipo que está indemne de todo en Huracán es Houseman, porque nunca participó de nada. En la entrada a la cancha, hay cuatro fotos: Brindisi, Babington, Quiroz y Mohamed, como cuatro símbolos de pibes del club que llegaron a sacarlo campeón. Dos en Primera y dos en el ascenso. Y los cuatro fuimos puteados. Quiza por estar tan expuestos.


Antonio Antonio MohamedMohamed
De ascendencia árabe, ligó el apodo en Soldati, su barrio. Quemero de pe a pa, odia a San Lorenzo, pero admite que la rivalidad debe terminar en una puteada. Le gusta ser técnico, prefiere el 3-5-2 y afirma que es más conocido en México que en la Argentina.

1 ¿Cómo se pronuncia tu apellido? Acá es “Moamed”, en México me dicen “Mojamed” y en el mundo árabe sería algo como “Mo’amma”. Pero eso último mejor no decirlo cuando entrás en Estados Unidos. Ya bastantes problemas tengo cuando voy, je. Me revisan hasta las uñas de los pies, me abren el libro, todo.

2 ¿Por qué sos el Turco y no el Arabe Mohamed? Y… del barrio, viste. En realidad a mi viejo le decían Turco y a mí me quedó Turquito. Pero sí, el apellido es árabe, de origen musulmán. Soy primo de Ben Laden, ja.

3 ¿Eras quilombero en el colegio? Bastante. Siempre con problemas de conducta. En la secundaria llamábamos y decíamos que había una bomba en la escuela. O poníamos monedas en las lamparitas para que se cortara la luz y que nos dejaran ir…

4 ¿Eran jodidos los partidos de barrio en Soldati? Sí, se ponía dura la cosa, especialmente cuando nos tocaba jugar en Lugano, o Flores, y ganábamos. ¡Lo jodido era salir! De ahí del barrio lo conocí a Maxi Estévez, que vivía atrás de casa. El era mucho más chico que nosotros, pero igual lo metíamos. Había que poner a los mejores porque se jugaba por guita.

5 ¿Idolo de aquellos años? Fácil, Maradona. Mi papá me llevaba a ver a Argentinos para poder verlo a él. Yo tenía 12, 13 años.

6 ¿Siempre tuviste el pelo largo? No, si te fijás, cuando debuté en Primera ahí me lo corté muy cortito, casi al ras. Después me empezó a crecer y no me lo corté más. A los tres años tenía una melena bárbara. Y quedó.

7 ¿Qué tan difícil fue cortártelo después del boom de tu look? El técnico (Carlos) Reinoso me rompía las bolas para que me lo cortara. Al final, un día me fastidié y me rapé. Verme en el espejo fue terrible, tenía la cabeza toda pelada y blanca. Tenía que entrenar con bronceador… Después, me empezó a crecer y me veía muy normal, y me lo empecé a pintar, a lo Rodman.

8 A nivel look, ¿quién sería el Mohamed de hoy? Y, está difícil, porque hay tanta televisión, tantas modas… ahora todos los chicos tienen el pelo pintado, parado, cortes raros… En su momento, fue Palermo. Hoy quizá sería Beckham, que se cambia los peinados cada tres días y factura como un animal. La diferencia es que Beckham aparte es lindo, je.

9 ¿Cómo surgieron las calzas rosas? Fue una de las tantas que me regalaron. Tenía de todos los colores. Para mí, eran re cómodas. Después se hizo como una moda.

10 ¿Te sentías identificado con la publicidad de “no me pidan que cabecee”? Sí, no sólo que me sentía, sino que encima me cargaban todos, si encima yo no cabeceaba una.

11 ¿Cuánto tardabas en prepararte antes de un partido? Por el look, muy poco. Me miraba al espejo, me tiraba el pelo para atrás, me ponía un poco de gel y me lo ataba. Listo.

12 ¿El verdulero de tu barrio una vez te dijo que eras un rarito? Sí, fue así. Y yo le contesté un poco agresivo, le dije que una familiar suya no pensaba lo mismo, ja.

13 11 de junio del 88. ¿Te suena? (Piensa) Debuté, ¿no? Fue un partido con Douglas Haig, estaba un poquito asustado, con los nervios lógicos de una primera vez. Era un partido jodido, de octogonal. Cuando entrás te olvidás de todo.

14 ¿Siempre, siempre, siempre de Huracán?  Toda la vida. No hay otro equipo que exista para mí. Iba a todos lados. Con mi viejo venía acá a Parque Patricios, y a partir de los 13 o 14, con mis amigos ya íbamos a todos lados.
15 ¿Llegaste a estar metido en un quilombo grosso como hincha? El que me acuerdo fue un partido a la noche contra Newell’s, en el 86. Bajamos al alambrado y la policía soltó a los perros. Quedamos seis en un rincón, con los perros que se nos venían encima, abrían la boca con toda esa baba… Por suerte, vino un grupo de la hinchada, la policía se dio vuelta y logramos rajar. Esa vez la vi fea, me vi entre rejas. 

16 ¿El gol más importante de tu carrera fue aquél del ascenso de Huracán? Creo que sí, porque con el correr de los años dejó una huella en el club que yo más quiero. Recién con el tiempo lo empezás a ver. Fue raro en todo sentido, por empezar porque fue de cabeza, uno de los pocos que hice. Teníamos un equipazo.

17 ¿No te daban risa las bicicletas que metía Saturno? Más nos hacía reír cuando se enojaba, porque con Delgadito jugábamos más por la izquierda, y él se quedaba en la derecha. Y cuando no se la dábamos, se volvía loco. Empezaba a putearnos en el almuerzo antes del partido. Venía y nos decía: “Pendejos, hoy pásenmela porque si no los voy a cagar a trompadas”. Encima, Delgado amagaba dársela y después metía un enganche bárbaro y lo dejaba pagando. Satur picaba al pedo y se lo quería comer.

18 ¿Veías en Cúper el técnico en que terminó convirtiéndose? Siempre tuvo conceptos defensivos y cosas de un tipo que veía el fútbol de una forma distinta. Es alguien que siempre está muy convencido de lo que quiere. Conmigo renegaba mucho, me cagaba a pedos por mi manera de jugar. Pero tenía razón.

19 ¿Qué cosas Mohamed DT no toleraría de Mohamed jugador? Cuando corría poco en el partido. Habría partidos que quizás lo toleraría porque por ahí le salen las jugadas decisivas. Pero había veces que hasta yo mismo me quería matar, mi viejo mismo me lo decía. Te digo más, en el Zacatepec llegué a ser técnico-jugador. Mis auxiliares me decían que me pusiera, pero yo me sacaba…

20 Cuando asumiste en Huracán, dijiste que lo encontraste hecho mierda. ¿Quién fue el culpable? Los dirigentes. Lo arruinaron totalmente, se hizo tierra de nadie. No puede ser que haya vendido por cerca de 20 palos y hoy deba cuatro o cinco, que no haya para pagar lo mínimo, sueldos, concentraciones, nada.

21 ¿Por qué aceptaste dirigirlo así? Porque es una pasión. Y porque hubo sucesos que se encadenaron que lo posibilitaron. El 2 de abril renuncio al Chiapas. El 3 de abril hablo con mi cuñado, con mi viejo, porque me dicen que me quería Huracán. Yo en ese momento todavía no la veía... Al otro día, se murió mi viejo. Tuve que venir de golpe y entonces aceleré la decisión de quedarme. Aparte, si no, quebraba.

22 ¿Viniste con gerenciadora propia, como se dijo? No, eso es todo mentira. Con unos amigos se juntó algo de dinero para los jugadores, para que se pudiera hacer doble turno, concentrar, lo básico. La gerenciadora se llama “mis amigos”.

23 ¿Te gusta ser DT o es lo que hay? Me encanta, siempre soñé con serlo y me encanta hacer que el equipo juegue como yo quiero. Estoy muy contento como técnico.

24 Arrancaste con un 0-4. ¿No pensaste “acá no duro ni un mes”? No, al contrario, le di más para adelante. Sé que los directivos y mucha gente me miraban de reojo, pero yo siempre dije que las cuentas se hacen al final. Y las cuentas las haremos en un par de semanas. Ahí les daré las gracias a todos, dejaré a Huracán en Primera y me iré para mi casa contento.

25 ¿Quién tiene más paladar negro, Independiente o Huracán? Los dos, los dos. Pasa que los dos se tienen que acostumbrar a que la época buena ya les pasó. Yo quiero que Huracán juegue como lo marca su historia, pero el hincha también debe comprender que no siempre están los elementos como para respetarla.

26 Hace poco, mientras tus jugadores festejaban un gol, vos estabas enloquecido dándole indicaciones a uno. ¿La histeria te devoró al personaje? Resulta que nosotros habíamos jugado con Racing de Córdoba, hicimos un gol y se quedaron todos festejando en un costado. Los otros sacaron del medio y la jugada terminó en penal en contra a los 30 segundos. Entonces, contra Unión, en lugar de festejar le fui a decir a uno de los jugadores que se pararan bien en el medio, para que no nos pasara lo mismo. Pero no es que no festejo los goles, eh.

27 ¿Estás computadorizado? Sí, tengo un sistema que hizo un chico mexicano que trabaja conmigo y con eso evalúo todo. Minutos jugados, pases errados, dónde perdemos la pelota, dónde la recuperamos, los recorridos del equipo, la forma como nos paramos, cómo nos replegamos. La charla técnica también la tenemos toda por computadora, con imágenes.

28 Lírico tipo “nosotros pensamos sólo en nosotros”, entonces, no sos. Es que sí, Huracán depende de Huracán. Nosotros tenemos que hacer la nuestra, pero laburando. Algunos laburarán para salir con pelotazos, y yo laburo pero para salir jugando. Pero tenés que trabajar cómo y explicar por qué, que son dos preguntas que los futbolistas nunca hacen.

29 ¿Cuál es tu sistema ideal? 3-5-2, ése es el mejor de todos, con sus variantes. Me da la ventaja de tener la cancha siempre abierta y dos tipos siempre arriba. Con dos abiertos y dos nueves, el rival siempre tiene que preocuparse de marcarnos a nosotros.

30 ¿Cuáles son tus espejos como DT? Hablo mucho de táctica con Rubén Romano y Ricardo La Volpe. Mis espejos son ellos, aunque la manera de conducir un grupo y respetar al futbolista la traigo desde que escuché a Menotti. Mis diálogos con Menotti casi siempre fueron sobre jugadores, no de táctica.

31 ¿Marchetta fue el peor técnico que tuviste? Marchetta… muy mentiroso. A mí me mentía, venía y me decía: “Sos el mejor, vas a jugar de titular” y después no jugaba. Y aparte hablaba mal de los rivales. Fue una mala experiencia, no me dejó nada positivo.

32 ¿Qué recordás de los entrenamientos del Rojo en la coqueta cancha de Victoriano Arenas? ¡Uf! Se iba la pelota al Riachuelo y a buscarla no iba nadie, porque te comían las ratas. Ibamos en un micro escolar, ¡mamita!

33 De 1 a 10, ¿cuánto te jodió no retirarte en Huracán como siempre habías dicho? Diez. En la parte anímica, todo. Me dolió mucho.

34 ¿En Boca fuiste halcón o fuiste paloma? ¿Yo? No era halcón ni paloma, estaba en el medio, me llevaba bien con todos. Con el Beto Márcico, con el Mono, con Marchesini, con Giunta… Cuando estaba yo la cosa recién empezaba, después dicen que se puso más pesada.

35 El famoso Boca-Huracán, donde te comiste un gol hecho, ¿fue a propósito? Dicen que fue a propósito, yo no me acuerdo, te juro…

36 A ver, recordá la jugada. Yo entro en posición de 8, pelota cruzada de Walter Pico me parece, la paro con el pecho, me queda picando adentro del área y no pateé, toqué para atrás. Creo que entraba Diego Latorre.

37 Te acordás demasiado como para no saber si fue a propósito o no, ¿no te parece? Si te digo que no lo quise hacer, por ahí te digo la verdad. Si te digo que no sé qué me pasó, también te digo la verdad. No es que no quise meterlo, porque si no no habría jugado. No sé qué me pasó, como cuando no querés pegarle a tu hijo, pero por ahí se te va la mano, le pegás, después te arrepentís. Fue raro. Me acuerdo de que salí del túnel y lo primero que hice fue mirar cuánta gente había llevado Huracán. Me traicionó un poco el hincha.

38 ¿A partir de esa jugada se terminó la relación con la gente de Boca? Sí, me crucificaron. Y mirá que yo había empezado bien, haciendo goles, me querían. Después volví a jugar al final, faltando algunas fechas, porque el Beto Márcico ayudó mucho. El mejor recuerdo que me queda de Boca es haber jugado con el Beto y Cabañas adelante y Giunta atrás. Te sentías protegido, te agigantabas. Una lástima que me haya llegado siendo tan joven e inmaduro.

39 ¿Llegaste a jugar en la Fiorentina algún partido? No. Ellos me querían prestar a España, pero yo preferí Boca, era más importante. La Liga española no era lo que es hoy.

40 Siempre le echabas la culpa a la pubialgia. ¿Eso era verdad o una excusa? No, cero excusa, lo que pasa es que la lesión ésta recién aparecía en ese momento, no era tan conocida, y me inyectaban por todos lados, pero no me podían descubrir lo que era. Y yo tenía un dolor impresionante en el pubis, me mataba.

41 ¿El peor compañero que hayas tenido cuál fue? No, vigilante no soy.

42 ¿Latorre era un buen compañero? Era un buen jugador.

43 ¿Conociste al Abuelo? No, nunca. En Boca nunca nos pidieron para la barra. En Independiente, sí. Es más, la dirigencia te descontaba de los premios para darle a la hinchada. Me parece que era plata de los premios, pero quizás era del sueldo, no te quiero mentir.

44 ¡¿Eh?! Sí, sí, te juro. La primera vez que me viene la guita, faltaba un porcentaje. Yo pregunté qué había pasado y ahí me dijeron cómo venía la mano. Estaba pactado así y no había nada para decir, más siendo pibe.

45 “El arco rival es una cajita de fósforos y el arquero, un dinosaurio”. ¿Te suena? Lo dije sobre la Bombonera, ¿no? Lo que pasa es que cuando te salen mal las cosas en Boca es terrible, viste. Te agarraba ese murmullo y te tiraba abajo. Y más a mí, después de lo de Huracán. Me puteaban todos. Y que te putee toda la cancha de Boca es complicado.

46 ¿Qué recuerdos tenés de la selección juvenil del 89? Fue una de las etapas más lindas de mi vida. Entrenábamos contra la mayor, Bilardo nos ponía al tucumano Solbes y a mí de sparrings hasta la noche, porque éramos rapiditos. Nos agarraban Fabbri, Bauza, Lorenzo… ¡Monzón! Monzón te mataba, te agarraba contra el alambrado y seguía…

47 ¿Cómo fue conocer a Maradona? Impresionante. Fue en el 90 o 91. Hoy soy amigo, es una de las personas más lindas que conocí en mi vida. Estando bien, como ahora, es un libro abierto. Y estando mal, se acuerda de todo igual. Un día estábamos en México, llega él y me dice: “Hace tres partidos, erraste un gol que no se puede creer”. ¡El estaba en Cuba y había visto un partido del que no se acordaba nadie! Te deja asombrado, te pone la piel de gallina.

48 ¿El Sub-23 de Paraguay fue una generación maldita? Es una continuación de aquel equipo del 89. Varios ya estábamos en la mayor que venía de la Copa América. Astrada, Gamboa, Latorre, el Cholo, yo… más Berizzo, Roa, Pochettino, Turu Flores. ¿Buena banda, no? Pero perdimos. Se hablaron muchas boludeces, pero no hubo desbande ni nada. Quizás el error fue que nos creíamos más de lo que éramos.

49 ¿Por qué jugaste tan poco en la Selección de Basile? Arranqué el primer partido de titular, metí un gol, a la semana me desgarré y me costó curarme. Después fuimos a la Copa América, y apareció Batistuta. Más Caniggia, más Leo Rodríguez, que estaba bárbaro. ¿Qué podía hacer? Además, me costó recuperar el nivel.

50 ¿Settimio Aloisio fue un buen representante? No, para mí no. Tuvimos algunas diferencias económicas, corté relación con él cuando me vendieron a México.

51 ¿Te prohibía el dulce de leche? Me decía que me cuidara, que comiera menos, que si no a Italia no iba a poder ir… 

52 ¿Cobraste los quince por ciento de tus transferencias? No. En México cobré una compensación, pero en la Argentina, nunca, de ahí venía el problema con Aloisio.

53 Cuando te ofrecieron ir a México, ¿en cuánto pensaste que te volvías? Al año, como cualquiera. Vino una persona y me dijo: “¿Querés ir a México? ¿Cuánto querés ganar?”. “Y, dos pesos”, contesté. Me dieron los dos pesos, arreglé las diferencias con Aloisio y me fui con un contrato de un año.

54 ¿Cómo es que te quedaste tanto allá? Era 1994. Yo ya pensaba en la vuelta y me entero de que el presidente me había comprado a la Fiorentina. Fui a verlo. “¿Cuánto querés ganar?”, preguntó. Yo cobraba dos, entonces le dije cinco. “Cinco es mucho por un año solo, te doy diez por dos años”. Firmé. En México me eligieron Mejor extranjero cuatro temporadas consecutivas, fueron años maravillosos.

55 Ni dudaste en no meterte en la gresca famosa con los jamaiquinos, ¿no? ¡Es que no lo podía creer! Mis compañeros después me cargaban. Y mirá que en ese partido ya había habido cuatro cara a cara, ¡y en los cuatro había estado yo! Pero en ésa no me metí, no sé por qué. Se acabaron las cámaras de televisión y siguió, fueron a buscar palas, piedras… Ni en Soldati pasaba así. Podrían haber matado a uno.

56 ¿Cómo surgió lo de posar con máscaras para la foto del equipo en el Toros Neza? Era la época de Halloween, estábamos de mini pretemporada y teníamos un par de máscaras con las que asustábamos a los jubilados. Nos trepábamos a los árboles con las máscaras y bajábamos de golpe, ja. Y para la Liguilla conseguimos como treinta por las Páginas Amarillas. Fue histórico porque recorrió el mundo.

57 ¿Es cierto que dirigiendo al Zacatepec viviste un incidente contra tipos armados? Sí, sí, pasó. En la cancha había habido situaciones muy dudosas y yo fui a protestar, pero me agarraron dos tipos y me dijeron “cierra la boca, quédate tranquilo”. Ahí nomás me mostraron las armas y yo rajé para el banco. Cada tanto miraba para atrás y los veía mirándome. Faltaban cinco y me fui al vestuario, cagado de verdad.

58 ¿Sos uno de los argentinos más reconocidos en México? Sí, soy mucho más conocido en México que en Argentina. En el aeropuerto, salvo los que son futboleros de la aduana, acá no me conoce nadie. En el avión van 150 personas, 100 argentinos y 50 mexicanos. De los argentinos, con suerte me conocen cuatro, en cambio de los mexicanos, me conocen los 50.

59 ¿Eras el peluquero del Toros Neza? Ahí fue donde empezaron las locuras. Yo estaba rapado y había otros dos o tres igual. Una noche agarramos la máquina y empezamos a sacarle un mechón a cada uno. Era irreversible. Al día siguiente, cuando se vieron, se raparon todos.

60 ¿Por qué a la ciudad de Neza le decían Neza York? Y… te explico, Soldati al lado de Neza es París. Entonces, cuando nos preguntaban dónde jugábamos o dónde vivíamos, decíamos “en Neza York, ¿conocés?”

61 Hasta los hinchas se hacían pintar el pelo para estar al tono con ustedes. Es como lo del gol del ascenso de Huracán. En ese momento no te dabas cuenta de lo que estábamos generando. A punto tal de que hoy vas a México y te dicen: “Uy, aquel equipo campeón de Toros, con Mojamed con el pelo pintado y las máscaras”. Y resulta que nosotros no salimos campeones, siempre fuimos cebollitas. Perdimos dos finales y llegamos a cuatro semis, pero todo el mundo se acuerda como si hubiéramos ganado. Aquel Toros Neza es como Holanda del 74.

62 ¿Jugar en México te permitió dejarte estar en lo físico porque igual te sobraba? No, físicamente estaba bien. Nunca fui flaco, pero demostré siempre que estaba bien. Como acá contra River en la Libertadores. Los comentaristas decían que estaba gordo y no la iba a tocar. Terminaron pidiendo disculpas.

63 ¿Existió o fue un mito la cláusula de 80 kilos que tenías en México? Ja, existió, existió, pero eran 83. Con 80 estaba liquidado. Cada gramo para arriba me descontaban 1000 pesos mexicanos, que eran 100 dólares. Pero no me descontaron mucho, porque ganábamos siempre. Aparte, con el doctor teníamos arreglada la balanza. Había pesaje oficial los días de partido, y un día un dirigente apareció con una balanza de él, de las electrónicas. “No, de ninguna manera, yo uso la nuestra”, le decía yo. Teníamos ésas de las pesas, ¿viste? Y la habíamos tocado con un destornillador hasta comerle dos kilitos. “¿No ve? 81,500, qué le vamo’ a hacer”.

64 Elegí una locura que hayas hecho. A ver, cuando vine con el América a jugar contra River, se suspendió el partido porque no llegó el árbitro. Nos íbamos en el micro, lo miro al DT y le digo: “Tenemos que volver acá el martes que viene… ¿para qué carajo me voy a ir a México? Viajando me canso, déjeme acá, saco una habitación de hotel y listo”. Accedió: “Quedate, no me rompás las bolas”. Me bajé en la General Paz, en Liniers, a la 1 de la mañana, no pasaba nadie. Al final conseguí un taxi, llamé a mis amigos y nos fuimos a comer. Fue una semana de lujo.

65 Contame algo de tus escapadas a Las Vegas. Cuando podía me iba y apostaba fuerte. Ruleta y dados, ruleta y dados. Pero ya me retiré, tuve una mala experiencia y dije basta. Como dice la regla, la casa siempre gana. Ojo, la que llevaba era para perder, nunca llegué al límite de pedir prestado o enfermarme.

66 ¿Hay una ola antiargentina en México? Cuando yo llegué, al argentino se lo trataba de agrandado, yo no sé si viene de las camadas anteriores que fueron o qué, pero fijate que en la final del 86, claramente hinchaban por Alemania. Ahora quizás ha cambiado un poco, pero todavía está eso de “¿argentino? Agrandado, cree que se las sabe todas”.

67 Allá hay muchas quejas de que los invaden nuestros técnicos. Quizás hay más problemas con los extranjeros y los nacionalizados por personajes que están dentro del fútbol, que por la prensa o la gente en general. Pero técnicos ahora no hay tantos, llegó Gallego nomás, y además a La Volpe y a Romano yo los veo casi mexicanos. Lo mismo que mi caso: como técnico, me considero más mexicano que argentino.

68 ¿Qué sentiste cuando el español Benito Floro dijo que vos eras un jugador de 30 minutos? Nada, si tuvimos discusiones desde el primer día. Llegó y dijo que había que mirar “sólo balón”. Encima, dirigía el entrenamiento con un megáfono desde la tribuna. No era serio…

69 Sos uno de los pocos que pueden decir que jugaron al fútbol hasta en Marte. Sí, Marte es la filial del Atlante, en la B. Yo me había ido del Monterrey por los problemas con Floro y me compró el León. Fue una pasada de factura por esa pelea, porque ahí no me dejaron jugar ni me quisieron vender y caí en el draft. Ahí quise venir a jugar a Huracán gratis y no me dejaron.

70 ¿El draft es lo peor que le puede pasar a un jugador? Según. Para el que es figura, es lo mejor. Pero el que no, perdió, tiene que ir adonde le digan. Es muy raro porque se juntan en un hotel de Acapulco y en realidad ya tienen todo arreglado de antes. Además, es denigrante.

71 Contame una experiencia con el chile. No bien llegué, estábamos con Lenguita en el hotel, y bajamos a comer un sánguche. Tarde vimos que tenía pedazos de picante. Terrible. ¡Lo que nos peleamos por ir al baño durante toda la madrugada! Deben haber quedado marcadas las uñas en los azulejos. A partir de ahí, nunca más. En cambio, mis hijos ya están acostumbrados y no pueden comer sin picante.

72 ¿Qué palabras mexicanas se te pegaron, güey? Camión. La otra vez les dije a los chicos del plantel: “Nos vamos a Córdoba en camión”, en vez de micro. Me miraron con los ojos que se les salían. Todavía me cargan…

73 Te digo una ecuación de los años 90.  Amato + Mohamed = joda. ¿Mito o realidad? Era verdad, nos gustaba salir. En la semana salíamos de joda, no me gusta decir mentiras. Pero escaparnos de una concentración, jamás.

74 ¿No te rompe las pelotas tener que ponerte el casete todos los días? Mirá que yo no soy casetero, para nada, pero si viene un tipo y te pregunta qué pensás del partido del fin de semana, vos no podés decirle “les vamos a hacer cuatro”, porque le estarías dando una motivación extra al rival. Entonces, por inercia tenés que decir “partido difícil, rival complicado”. Si dijeras lo otro, allá lo leen y dicen: “Ah, mirá, este hijo de puta piensa eso. Ya va a ver”.

 75 ¿Por qué es tan jodido meter un psicólogo en el vestuario? Y, fácil no es. Yo ahora quise meter a una profesional que está trabajando con las inferiores y no se pudo. Hay un miedo por parte de los jugadores a que se generen chismes y esas cosas… Yo estuve con Mangione en Boca, viste, y después terminó contando todo. La historia viene desde ahí. Igual, yo nunca me solté con él.

76 ¿El negocio más loco en el que te hayas metido? En Monterrey tuvimos una disco con mis amigos. Me fue mal, pero lo que dicen es que como no podía salir, porque mi mujer no me dejaba, entonces lo puse para poder decirle: “Tengo que ir a trabajar, me voy al boliche”.

77 Viene un jeque, te pone sobre la mesa un toco de plata y te dice: “Te quiero jugando en Qatar en tres meses”. ¿Te ponés las pilas?  Según los compromisos que tuviera encima, me encantaría, cómo no. Un par de veces estuve a punto de volver, pero ya está, tomé la decisión.

78 ¿Nunca te dieron ganas de ir al baño durante un partido? Sí, y no sólo ganas, en México una vez me fui de la cancha. Salí corriendo al vestuario, entré, hice rápido, me limpié como pude y volví corriendo, pero no había terminado bien y después me seguían los dolores. En el entretiempo, el técnico estaba dando la charla y yo estaba en el inodoro. “¡Mire que yo estoy para seguir, eh!”, le gritaba.

79 Armate el equipo ideal con los tipos que hayas jugado. Dale. Goyco; Cúper, Gamboa, Berizzo; Giunta, Redondo, Simeone; Maradona, Márcico; Caniggia y Bati. Con Diego no jugué oficialmente, pero entrené, así que dejámelo poner.

80 ¿Un papelón? Uhhh… una con el Cholo. Nos habían citado para la juvenil, en Ezeiza. Nos encontrábamos en la AFA a la mañana, pero ese día no había nadie. Nos sentamos en el bar, compramos el diario, comimos unas medialunas, esperamos, nada… Al rato el diariero nos dice que se habían ido todos a las 7. Casi nos morimos. Nos tomamos el subte hasta Constitución, de ahí el 46 y de ahí teníamos que tomarnos el 91, pero ya estábamos sin plata. Entonces, el Cholo sube y le dice al chofer: “Mirá bien esta carita, eh, yo voy a ser figura, a jugar en la Selección. Y de éste también, acordate bien el nombre, eh”. Nos bajamos en Ezeiza, corrimos los cinco kilómetros hasta el SEC y llegamos cuando el entrenamiento había terminado. A Bilardo se ve que le gustó el gesto y nos hizo entrenar con la mayor.  

81 Con el Cholo jugabas al baby. El dice que aprendió a cabecear ahí y vos, en cambio, no cabeceabas nunca. ¿Por qué? ¡Es que yo era el que le hacía la cortina! Te explico, en ese equipo también estaba el Tito Pompei. El metía el centro, yo me llevaba a un par por el medio, y el Cholo aparecía por atrás libre y en carrera para meter el cabezazo. Ganábamos todo.

82 ¿La puteada más recordada que te hayan dicho? La que me cantaban los de San Lorenzo, ja. “Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, tiene el culo paspado, ése es el puto de Mohamed”. Muy ingenioso, si te calentás es peor.

83 ¿Irías a comprar al Carrefour del Gasómetro? No, mirá, ese barrio yo no piso… Igual, tenemos que pasar casi todos los días, cuando entrenamos, por el cenicero ése que tienen…

84 ¿Tinelli te quiere llevar a su programa y vos no aceptás? Es que me quiere llevar para mufarme… cuando ascendamos, vamos todos, que no se preocupe.

85 ¿Lo más extravagante que te hayas comprado? Unas botas de cuero en Beverly Hills que tenían las caritas de todos los actores. Buenísimas, pero en México me cargaban todos.

86 ¿Te animás a hacer una promesa por si ascendés? Vamos a dar la vuelta todos con máscaras, ¿qué te parece? Tomá la palabra. Tendría que ver con cuál saldría yo… Si hay una de Tinelli, conseguítela así si asciendo doy la vuelta con la máscara de Tinelli.

87¿Qué cosas pondrías en una caja que defina quien fuiste? Metería una camiseta de Huracán, zapatos de fútbol de colores y una lista de mis amigos. Con eso está bien.

88 ¿Cómo es tener que irte a vivir a la casa de tu cuñada a tu edad? Imaginate, encima con los pibes, en la casa hay seis guachos… No es nada fácil. En dos semanas, veremos qué hago.  De que ascendemos, no tengo dudas. El resto, es incierto. A Huracán lo amo con todo mi corazón, pero no veo mi vida acá en Buenos Aires, es la realidad. Me veo más en México.

89 ¿Qué rival te hizo cagar más de la risa? El Loco Enrique. Me tocaba el culo, me sacaba la colita, me volvía loco, pero yo lo cargaba por cómo hablaba, con la zeta. Después lo tuve de compañero en la Selección.

90 Contate alguna del Loco. Una vez, en un avión de British, nos pusimos a jugar al truco en el piso y aparece él, puteando porque lo habíamos dejado afuera. “Bueno, eztá bien, entonzes me voy a fumar un fazito”, larga. Se encierra en el baño, y a los dos segundos se prende la alarma, aparece una azafata inglesa y se pone a golpear. “No smoking, no smoking”, le gritaba. El abrió la puerta un pedacito, asomó la cara y le dijo: “Zerrá el orto, zerrá el orto”, como si la mina le entendiera. Saltó el Coco Basile con su vozarrón: “Tenías que ser vos, Enrique, pelotudo”. En ese viaje, jugamos con Inglaterra en Wembley. Cuando llegamos a la cancha en micro, los hinchas nos hacían como si fuéramos indios. Enrique abrió la ventanilla. “Zí, zí, zí, zomoz indio’, pero acá en Wimbledon le’ rompemo’ bien el culo”, les grita. “No, Loco, qué Wimbledon, esto es Wembley”. Y él contesta: “Wembley, Wimbledon, lo mizmo, pero el culo hoy ze lo rompemo’ igual”.
91 ¿Codesal se equivocó o nos cagó a propósito? Nos quitó la posibilidad de seguir peleando por una final, está claro. Yo a él lo conozco, hay momentos en que te da pie para pensar con maldad, pero uno no puede hacer una afirmación tan grande.

92 ¿Qué personaje de una película te gustaría ser? El de Volver al Futuro, siempre me gustó. Volver para atrás, ver la infancia de mi viejo, ver cómo va a ser más adelante. Siempre me gustó ésa… Y más ahora que pasó lo de mi viejo.

93 Definime a tu viejo. El más grande. Fui jugador por él, soy gracioso por él, soy alegre por él, soy mentiroso por él, soy un tipo de barrio y querido por mis amigos por él. Qué más te puedo decir.

94 ¿Es más fácil ser DT o padre? Uy, son las dos complicadas, pero a la vez las dos hermosas, formativas. Me parece que ser papá es más difícil. Yo ya tengo cuatro: Mayra (10), Faryd (8), Shayr (5) y Nayib (3).

95 ¿Qué mujer te gustaba cuando eras chico? Adriana Brodsky. ¡A todos nos gustaba! Cuando aparecía el Manosanta… “¿Me trajiste la nena?” Uhhh, explotabaaa.

96 ¿Nunca te dieron ganas de ser actor? No, en México hice muchas de estas publicidades que se suelen ver ahora, pero no me gustó nunca actuar. Lo mío son los chistes.

97 ¿Tenés amigos de San Lorenzo? Hmmm… ya al ser de San Lorenzo no son amigos. Tengo “conocidos”.

98 ¿Son tan distintos San Lorenzo y Huracán? Somos tan distintos como parecidos. Los dos nos extrañamos, los dos necesitamos del otro y los dos nos odiamos. Es lindo que ellos nos carguen y nos tiren bolsas de basura y que nosotros vayamos con salvavidas por miedo a que se hunda su cancha. Si no está esa cargada, se pierde ese folclore que estuvo en la vida de mi viejo, o de mis abuelos, o de los abuelos de ellos. Pero no puede pasar de una puteada, no puede haber muertos por el fútbol.

99 ¿Cómo fue meterle goles al Ciclón? Les hice uno en cancha de Ferro, 2-1, y dos a Ruiz Díaz en cancha de Vélez, siempre amistosos. El festejo fue normal, nada del otro mundo. Hablando de goles, el otro día leí en El Gráfico que este chico Zabaleta dijo que él se dio el lujo de mandar el descenso a Huracán. Ese día Huracán ya estaba descendido. Y me parece que no es ético, porque ese día los chicos que quedaban en el club se presentaron a poner la cara con toda dignidad y perdieron 4-0. Que le tengas bronca, sí, bárbaro, te lo inculcan desde infantiles, pero decir que vos lo mandaste al descenso… Es muy grande eso, la historia entre Huracán y San Lorenzo tiene demasiados años, y él debe haber jugado un partido solo.

100 ¿Van a volver a jugar el clásico la temporada que viene? Sí, ya te dije, volveremos a jugar contra CASLA. Club Atlético Sin Libertadores de América.

 

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